La mujer de al lado

Posted by : Le poinçonneur | 17 sept. 2009 | Published in

No es cierto que no podamos olvidar las viejas pasiones. Ocurre que, al contrario, son ellas quienes no nos olvidan. Nos persiguen, acechantes, hasta que las circunstancias les permiten emerger, para volver a atraparnos, incautos, quizá esta vez para siempre.

Las viejas pasiones son, en realidad, nuevas, puesto que conservan intacta su energía a través de los años.

Por eso son tan temibles.

(2) Comments

  1. Alex said...

    La cumbre del Amour Fou y una de las mejores y más olvidadas películas de Truffaut. El final me sigue poniendo los pelos de punta.

    18 de septiembre de 2009, 1:02
  2. Le poinçonneur said...

    El final, ciertamente, es 100% Truffaut. La vi ayer y me encantó.

    Menuda es la Ardant.

    18 de septiembre de 2009, 12:52