Hoy día, a la juventud se lo dan todo hecho. Los de mi generación, sin embargo, tenemos mucho más mérito: fuimos, ay, autodidactas.Un nuevo golpe a la cultura del esfuerzo, no hay más que verlo. Así están los institutos.
SEASON 2
Posted by : Le poinçonneur | miércoles 11 de noviembre de 2009 | Published in COCHINADAS, COSTUMBRISMOS, URBI ET ORBI
Hoy día, a la juventud se lo dan todo hecho. Los de mi generación, sin embargo, tenemos mucho más mérito: fuimos, ay, autodidactas.Posted by : Le poinçonneur | | Published in TECHNICOLOR, URBI ET ORBI
No descubro nada si pongo de manifiesto los sentimientos ambivalentes que Fidel Castro y su gobierno despiertan entre un buen número de nosotros, los izquierdosos. Frente a la munión que lo pone a los pies de los caballos, muchos seguimos todavía albergando un atisbo de simpatía -¿síndrome de Estocolmo?- hacia el régimen cubano. Cosas de la vida.Posted by : Le poinçonneur | martes 10 de noviembre de 2009 | Published in ACORDES, GRANTURISMO, TECHNICOLOR
Dirigido por Guy Ritchie para BMW.
*Hace años que no soporto a Madonna, pero debo reconocer que aprecio su valentía autoparódica en este corto de su entonces marido. Clive Owen y los 400 CV del M5 E39 completan el reparto. Feliz soirée.
Posted by : Le poinçonneur | lunes 9 de noviembre de 2009 | Published in CITAS, OPINIÓN PUBLICADA, URBI ET ORBI
Socialismo, socialismo, clama con la desfachatez propia de la ignorancia o la mala fe la extrema derecha del partido republicano. Estados Unidos, tras varias tentativas y salidas en falso, está a punto de homologarse con las demás democracias avanzadas en la existencia de un sistema de Seguridad Social universal.Posted by : Le poinçonneur | | Published in CITAS, HUMORADAS, URBI ET ORBI
Vergara, Público, hoy.
Posted by : Le poinçonneur | domingo 8 de noviembre de 2009 | Published in COCHINADAS
Kylie Minogue glosando en primera persona las excelencias de la lencería Agent Provocateur.
Posted by : Le poinçonneur | | Published in CITAS, CÓMICOS, TECHNICOLOR
La muerte de un actor es una muerte doble o triple o infinita, porque con él se mueren todos aquellos personajes que podría haber encarnado y no le ofrecieron. López Vázquez había muerto ya un poco antes de morir porque los directores no le llamaban para ofrecerle papeles a su altura y un actor sin personajes es un hombre disminuido. Él, que era un señor al que no le importaba manifestar educadamente su fastidio, se quejaba con franqueza en una entrevista que le hizo Juan Cruz hace unos cinco años en la que el cómico brilla: no por su simpatía ni por un especial apasionamiento, brilla por su autenticidad. Es el señor mayor que no le encuentra la gracia a ser mayor, el ciudadano que no le encuentra el chiste a estos tiempos, el cómico que se siente extraño entre los suyos, el actor que no habla de su método ni de los sufrimientos psicológicos de su oficio. ¡Milagro: un ser humano que se representa a sí mismo tal cual es! Todo esto expresado con claridad de madrileño antiguo, silabeando mucho las palabras. Permítanme conmoverme por la muerte de este cómico viejo de una manera especial. Poco o nada tiene que ver esta emoción con la pomposidad que se inyecta en las necrológicas culturales y que las hace flotar como globos sobre nuestras cabezas. Pero a los globos se los lleva el viento; en cambio, el recuerdo que deja un viejo cómico está amarrado al de nuestra propia vida. Muere López Vázquez y se me dispara la imaginación haciendo un reparto con esa troupe de secundarios que protagonizaron teatro y cine en los años cincuenta y sesenta. Mi abuelo, claro, sería Pepe Isbert; mi padre, por supuesto, ese pedazo de hombre que era José Bódalo; mi madre, la dulce Elvira Quintillá; mi portero de finca, Cassen; mi tía soltera y sentenciosa, la gran María Luisa Ponte; las amigas de mi tía soltera, Laly Soldevila, Mary Carrillo y Luisa Sala; la chacha, Florinda Chico; otra chacha, Gracita Morales; esa vecina jaquetona que llevaba un sostén de los que hacían los pechos picudos sería Emma Penella; Tony Leblanc, el amigo liante de mi padre; la secretaria de mi padre para alarma de mi madre, Conchita Velasco; mi tío soltero al que le gustaban las chicas de revista, Manuel Alexandre; Paquito Valladares, el solterón que recita en las bodas; el director del colegio, Agustín González; el cura, Sazatornil; José Luis Ozores, la cara franca y alegre de cualquier trabajador manual; las vecinas elegantes, las Gutiérrez Caba y Rafaela Aparicio, que podría ser una abuela o una chacha, gritando a la hora de comer: "¡Que se enfrían las cocletas!". Podría seguir fantaseando con un reparto de actores que habrían de representar a todas las personas que habitaban mi universo infantil; dejando a un lado la presencia poderosa de mis padres, todos ellos serían lo que son en mi recuerdo: maravillosos secundarios que dan color y gracia a tu biografía. Lo extraordinario es que si pienso en López Vázquez, su cara se me confunde con la de la mayoría de los hombres que yo observaba desde mi estatura infantil. López Vázquez puede ser el director de banco, el empleado pelota, el portero de finca, el tío, el adulto rijoso y sobón; resumiendo: puedo asegurar que en mi escalera vivían varios López Vázquez, en mi calle, en mi familia; incluso, si pienso en las amigas solteras de mi tía soltera, a esa edad en que la cara se amojama y unos pelillos inoportunos pueblan las barbillas femeninas, si las recuerdo velando al Señor en la tarde de Jueves Santo, con sus gestos de dolor religioso alumbrados por la luz de las velas, siento que todas me miran de pronto desde el recuerdo con la cara de López Vázquez en Mi querida señorita. Cómo no extrañarle si su cara, sus gestos y su manera precisa de hablar se confunden con los de las personas entre las que me crié. Los tiempos son otros. No creo que a ninguno de los que conforman mi irrealizable reparto les hicieran muchas entrevistas a lo largo de su vida laboral. Es imposible imaginar, por ejemplo, a Rafaela Aparicio ofreciendo entrevista tras entrevista para explicar cómo había interiorizado el papel de asistenta en La vida por delante, o señalando el injusto desdén con el que la figura de la asistenta suele ser tratada en el cine, o alabando a ese genio (el director). No. Entonces se les prestaba mucha menos atención, su vida (aunque tenían la condición extraordinaria de cómicos) se parecía de manera más precisa a la de la gente común a la que debían representar. Así que cuando llegaban a aquel programa, Cómicos, de Diego Galán estaban tan ávidos de que se les hiciera caso como vírgenes a la hora de contar sus aventuras. Habían vivido mucho y podían contar mucho. Hay ahora en España grandes actores, más preparados físicamente, más intelectualizados, por así decirlo, pero debieran aprender de sus mayores, verlos una vez y otra en las buenas y en las malas películas de las que siempre salían airosos; olvidar algo de lo que aprendieron en la escuela, o desaprenderlo, buscar el misterio de representar a la gente con la que se cruzan a diario. Considerarse a sí mismos como personas corrientes con un oficio. Un oficio como el de López Vázquez que, sin ser un actor internacional, consiguió convertirse en el mejor actor del mundo, según Chaplin.Posted by : Le poinçonneur | sábado 7 de noviembre de 2009 | Published in GRANTURISMO, LA SEGUNDA OPORTUNIDAD, UHF
Curva con tierra.
VÍDEO: PACO COSTAS.
Posted by : Le poinçonneur | viernes 6 de noviembre de 2009 | Published in URBI ET ORBI

Posted by : Le poinçonneur | | Published in ACORDES, TECHNICOLOR
Guns N' Roses, A&M Records-Universal Music. Incluida en Terminator 2, de James Cameron.
Posted by : Le poinçonneur | jueves 5 de noviembre de 2009 | Published in CONFESIONES
M. fue uno de los amores frustrados de mi adolescencia. Mientras yo besaba el suelo por donde pisaba, ella, como si hablara con un gato de escayola, solía detallarme casi a diario a modo de soliloquio los desplantes que recibía de un tercero del que, a su vez, estaba enamorada. M., a qué decirlo, era simpática, atractiva aunque no despampanante, despierta, dicharachera y con un escote en el que gustosamente me habría adentrado con total desprecio de brújulas y calendarios. Yo, por mi parte, podía resumirme como cejijunto, gafotas, granujiento y soso cual lechuga, tenía un sentido de la elegancia más que discutible y necesitaba una ortodoncia que jamás llegué a utilizar. La situación, como es natural, se resolvió de la manera esperable: le perdí la pista sin haber obtenido de ella más que algún casto beso en las mejillas, que, a buen seguro, me dio más por caridad que por otra cosa.Posted by : Le poinçonneur | miércoles 4 de noviembre de 2009 | Published in COSTUMBRISMOS, TECHNICOLOR, URBI ET ORBI
Posted by : Le poinçonneur | lunes 2 de noviembre de 2009 | Published in TECHNICOLOR

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