Te acostumbraste hace ya tiempo
a las durezas en su piel,
a su caricia algo tosca
y a complacerle en silencio,
y en silencio él se llevaba la rutina
envuelta en un papel,
para almorzar en silencio
entre toberas de fuel.
Te acostumbraste a ver llegar
anochecido a un hombre gris,
grasiento bajo las uñas
y óxidos en el aliento,
a quitarle importancia a su lamento,
no grites Luis,
tuvimos tiempos peores
cuando llegamos aquí.
Y hace tres días que no aparece,
¿qué le ha podido pasar?,
no tardó tanto otras veces,
lo presentías,
quizá el trabajo.
Coge tu carnet, tu dinero y ve Layetana abajo.
Te acostumbraste a hacer con su dinero
de tripas corazón, improvisando milagros
para acabar la semana,
por un arroz una mañana
tragando escoria y fundición.
Por un carrito de niño,
lo que usted quiera patrón.
Te acostumbraste a acariciar la vida
por el envés,
para agachar la cabeza
sin demasiadas preguntas,
para aceptar que tú eres tú
y que nunca serás usted,
usted te paga las horas
y tú le abrigas los pies.
Y hace tres días que no aparece,
¿qué le ha podido pasar?,
no tardó tanto otras veces,
lo presentías,
quizá el trabajo.
Coge tu carnet, tu dinero y ve Layetana abajo.
Joan Baptista Humet, 1975.
FOTO: VOZBCN.COM.
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