Anécdotas

Posted by : Le poinçonneur | 9 oct. 2009 | Published in


Para mí, una buena anécdota puede resultar más ilustrativa que mil tratados de Historia. Es por ello que me revientan especialmente esos malos entrevistadores que, para dar ritmo a una charla insulsa, imprecan a su entrevistado, abaratando con desfachatez el áurico género del sucedido: ¿y alguna anécdota de tus años en el teatro? ¿Alguna vez que te haya entrado un apretón en el escenario, que hayas tropezado y te hayas caído al patio de butacas? Tan previsible como falto de recursos, tal es cierto periodismo.

La anécdota diamantina, por el contrario, fluye sin buscarla, por sí sola, y necesita de labios precisos, llenos de retranca, para darle cuerpo. No está, por ello, al alcance de cualquiera, sólo de unos pocos escogidos que atesoran la finezza exigida al cometido.

Labios vividos como los de Paul Preston, el gran hispanista británico: en el documental Carmen Polo, la Señora de Meirás, emitido hace unos años en televisión con motivo de algún 20-N, Preston hizo referencia a la visita que Eva Perón realizó a España en 1947, donde fue recibida con exagerados honores de jefa de Estado. Tales atenciones dedicó Franco a su oxigenada huésped que, al parecer, Polo, celosa, le llamó al orden. Temiendo desairar a la Collares, el dictador dispuso que, en su lugar, fuera el general Monasterio quien acompañase a la argentina durante un recorrido por Madrid en coche descubierto. Al pasar por el castizo barrio de Lavapiés, las multitudes que debían alabar a la Perón salieron rana, y, en lugar de vitorearla, como estaba previsto, le gritaban ¡puta, puta! Lógicamente, Evita, azorada, no sabía a dónde mirar. Para salvar la situación, Monasterio acabó terciando, en lo que, sin duda, creyó un acto de caballerosidad: no haga caso, señora, ya sabe cómo son los españoles. A mí mismo, que hace diez años que estoy jubilado, aún continúan llamándome mi General.

(6) Comments

  1. Jorge said...

    Los españoles tenían claro, por lo que cuentas, que Evita era puta. También Monasterio tenía claro, por lo que relatas, que Evita era puta. Los españoles, siguiendo la lógica, no tienen simpatía por las putas. Al lado de Evita iba un general de un régimen que, después de la guerra, ejecutó a decenas de miles de personas. Los españoles podrían haber pensado que era un asesino, o un homicida, o un matador.
    Pero los españoles tienen las cosas muy claras, no soportan a las putas, pero toleran a los matadores. Freud pensaría que era un tema de "psique", es decir, los españoles son un pueblo bravo donde los haya, como los toros, y, como los toros, necesitan líderes que les den unos cuantos pases,que les presenten a/una verónica, y, como los toros, los rematen, si puede ser después de haberlo pasado bien con verónica.
    Si no es en una plaza de toros, un paredón no es mal lugar. Los españoles tienen ciertas cosas muy claras.

    10 de octubre de 2009, 18:08
  2. Le poinçonneur said...

    Hombre, lo de si Evita fue o no prostituta no es una novedad, mucho se ha debatido al respecto. De todos modos, para la España de la época, una mujer joven, rubia de bote, con escote y joyones digamos que era catalogada como "de moral dudosa".

    Respecto a lo de Monasterio, pues es como dices. También, probablemente, si los gritos hubieran ido dirigidos a él en lugar de a la Perón, la contundencia habría sido muy otra.

    10 de octubre de 2009, 19:55
  3. Jorge said...

    "En agosto de 1944, la policía francesa, en París y otras ciudades, se amotinó contra los alemanes después de haber colaborado con ellos durante años. Entre 10.000 y 20.000 mujeres (por supuesto no Coco Chanel ni Arletty) fueron acusadas de colaboracionistas y en castigo sus cabezas fueron rapadas y expuestas al escarnio público en repulsivas escenas sexistas"

    Yo me refería un poco a esto. También el bravo pueblo francés, el autor de la heroica marsellesa, mostró su gallardía cuando el peligro había pasado. Y también el heroico pueblo francés eligió a las mujeres que se habían acostado con alemanes, muchas veces para comer, como el remedio más fácil para esconder la cobardía de la que habían hecho gala la mayoría de sus hombres.
    El heroico pueblo francés tampoco tuvo problema en enviar de vuelta a exiliados españoles, a una muerte segura, después de haberlos tenido en campos de concentración. Los pueblos heroicos siempre tienen que demostrar que lo son cuando la ocasión lo merece, y si la ocasión no lo mereció, lo demuestran cuando hay mujeres o personas indefensas de por medio. Un saludo y enhorabuena por lo bien que redactas tus artículos.

    10 de octubre de 2009, 20:25
  4. Le poinçonneur said...

    La Historia, amigo Jorge, siempre la escriben los vencedores, y no hay nada mejor que un enemigo atroz para camuflar lo que, para muchos, no son sino pequeñas tropelías, males menores como los que mencionas.

    Que Mussolini y la Petacci acabaran colgados en una gasolinera no habla precisamente bien del pueblo italiano. Que el Duce fuera un asesino no justifica tal actuación. Idéntico ejemplo podría ponerte en relación al juicio sumarísimo a Ceaucescu y señora en la Navidad rumana de 1989.

    Para qué hablar de la que, a mi juicio, fue la mayor barbaridad de la II Guerra Mundial: el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, doblemente bárbaro por haber sido, encima, hecho en nombre de la democracia por un Estado que se define como tal. Curiosamente, los libros de Historia no colocan a Truman junto a Hitler, que es donde, para mí, debería figurar.

    Gracias por el final. Espero no aburrirte y tenerte por aquí durante mucho tiempo.

    10 de octubre de 2009, 20:42
  5. Alex said...

    Dios, qué buena anécdota. A veces es mejor callar.

    Como a ti, me pierden las anécdotas con chicha, que no las absurdeces de salón con aires escatológicos. Aún recuerdo aquella ocasión en la que le preguntaron a Jessica Lange qué marca de papel higiénico usaba. Ella, muy digna y falsamente ingenua, contestó: "¿Pero hay marcas de eso?"

    12 de octubre de 2009, 20:21
  6. Le poinçonneur said...

    La Lange, qué grande. Aunque discrepo: hay marcas, y diferencias. A mí me pierde el papel ése del perrito en relieve. Lástima de su destino xD

    12 de octubre de 2009, 20:53