Presidential blonde

Posted by : Le poinçonneur | 18 ene. 2010 | Published in

Como soy un cotilla -con ínfulas, eso sí, de analista de política internacional-, se me antoja harto interesante la reseña que El País publicó ayer sobre Marilyn y JFK, de François Forestier, periodista del semanario Le Nouvel Observateur. Recién editado en España por Aguilar, el libro, como su propio título indica, indaga en la más que divulgada relación sexual entre la star Marilyn Monroe y el presidente estadounidense John F. Kennedy, ambos de infausto destino.

Aun sin haberlo leído, aventuro que la miga del trabajo estará en el detalle de la cotidianeidad de los escarceos presidenciales, trufados de microfonazos de los servicios secretos. Microfonazos que, en un momento dado, podrían haber servido tanto para proteger al mandatario como para chantajearlo, bien lo sabían los capos mafiosos que se la tenían jurada. El andamiaje principal, sin embargo, resulta, por conocido, menos atrayente: quién no sabe que la Monroe era una histérica y JFK un pichabrava. Que la primera soñaba con suceder a Jacqueline mientras su amante apenas la consideraba una muesca más en su cabecero.

Es difícil saber qué hubiera sido de Kennedy para la posteridad sin su visita a Dallas del 22 de noviembre de 1963. Aun siendo notable su intervención en la crisis de los misiles cubanos, es probable que el 99% -por no decir el 100- de su mito recaiga en su asesinato televisado y en una cierta galanura siempre cara al papel couché. Según Forestier, el presidente era eyaculador precoz, y yo, por mi parte -esas cosas se llevan en la cara- le auguro unas dimensiones íntimas poco espectaculares. Añádanse sus problemas de espalda -debía usar un corsé ortopédico- para desmentir con total certeza las huracanadas prestaciones amatorias que la leyenda le atribuye. En cuanto a lo político, me da en la nariz que el verdadero estadista era el fiscal general Robert, hermano en lo sanguíneo y lo balístico, que apenas le sobrevivió cinco años en los que, al parecer, halló tiempo para consolar a la viuda Jackie antes de que ésta hiciera el negocio de su vida casándose con Onassis.

Que por cierto, Bobby también se encamó con Marilyn, cuentan las crónicas, lo que termina de redondear el triste y usable papel de la mujer que el 29 de mayo de 1962, en el Madison Square Garden, practicó la felación pública más famosa de la historia.

(6) Comments

  1. marcela said...

    Marilyn leía a Kafka, encargó los planos de su casa a Frank Lloyd Wright, y Miller los rechazó. Quería ser culta, además de star buena.
    Marilyn era "una dulce criatura", y una buenísima actriz. Tenía esa espacie de melancolía de la que piensa que sólo la quieren por su body. Razón no le debió faltar. Y lo que cuentas de John Kennedy totalmente de acuerdo. Un picha-brava como su padre, que creía podía permitírselo todo.
    ¿Cuando tenía tiempo para gobernar?
    Se hizo importante por lo poco que gobernó y por lo joven que murió.
    Un abrazo, me gusta tu estilo.

    19 de enero de 2010, 12:16
  2. Le poinçonneur said...

    Lo de Marilyn es controversial, como dicen los americanos. Por lo que he leído, parece que, efectivamente, era talentosa, pero de autoestima inexistente. Fue pisoteada por casi todos sus hombres -sobre todo Miller- y nunca nadie la tomó en serio profesionalmente, a pesar de sus esfuerzos.

    Supongo que habrás visto el documental sobre el rodaje de "Something got to give", su filme inconcluso. Estaba tan desmontada que la película acabó por cancelarse. Eso sí, qué guapa está en la escena de la piscina, de donde salieron sus famosas fotos desnuda con el albornoz azul.

    Gracias, Marcela. Me gusta gustarte :)

    Besos.

    19 de enero de 2010, 16:59
  3. Alex said...

    JFK fue un adicto al sexo que, según leí hace tiempo, sufría terribles jaquecas si no hacía el amor al menos tres veces al día. Un mujerigo. Un "pichabraba" que nunca consideró a las mujeres más que como un complemento. Un político mediocre en realidad, que fue subido a los altares tras su terrible asesinato. Su hermano Bobby, como dices, era el cerebro en la sombra al que se pueden atribuir sin pudor cada uno de los aciertos de la administración de su hermano. Él hubiese sido un gran presidente.

    De Marilyn, icono eterno, sólo añadir que fue una ingenua toda su vida. No le costó creerse las mentiras que le contaba JFK durante sus maratonianas sesiones de cama. La mayoría de los hombres de su vida la abandonaron. No tenía un carácter fácil, al contrario de la dulzura que transmitía su cuerpo. Pero siempre fue un ingenua, pese a ser una mujer tremendamente inteligente (por Dios, que se borre de una vez su imagen de lerda).

    Y no diga cotilla, que queda poco glamuroso. Prefiero el "gestor de asuntos internos ajenos".

    19 de enero de 2010, 23:54
  4. Le poinçonneur said...

    Estoy de acuerdo en todo, excepto en lo de "maratonianas sesiones de cama". En el artículo de "El País" que enlazo, la gran Angie Dickinson recuerda su revolcón con JFK como "veinte inolvidables segundos" xD

    20 de enero de 2010, 1:28
  5. alex said...

    Sobre su incontinencia sexuarrr no tenía ni idea. Pero vamos, con lo de maratonianas sesiones me refería a que lo hacían un montón de veces al día. Sobre su duración me doy por informado (es que no hay leyenda que se sostenga)...

    22 de enero de 2010, 11:56
  6. Le poinçonneur said...

    Bueno, yo tenía un compañero de trabajo que te decía en la calle si hacía falta que en una tarde echó once.

    Toma ya.

    22 de enero de 2010, 12:50