Saber estar

Posted by : Le poinçonneur | 19 feb. 2010 | Published in

Forges, El País, hoy.

(7) Comments

  1. Pablo said...

    Lo que me recuerda al cartel de "Miss me yet?".

    Para más referencias, busquen en Google.

    19 de febrero de 2010, 18:07
  2. Alex said...

    Si los gestos retratan a las personas, Jose Mari ha quedado mejor dibujado que la duquesa de Alba por Goya. Con el culo al aire, vamos. Recuerdo cuando el Rey hizo lo mismo en Vitoria, hace unos años. 3.000 personas le aplaudía y una docena de becerros le insultaba... y él prestó atención a los últimos. Un gesto humano, sin duda, pero un hombre de su cargo... En fin.

    19 de febrero de 2010, 19:07
  3. Le poinçonneur said...

    *Pablo, cuando presidía, este hombre era un impresentable. Años después, sigue siéndolo. Al menos alberga la virtud de la coherencia.

    *Álex, me remito a mi anterior comentario.

    20 de febrero de 2010, 1:08
  4. troyana said...

    Los gestos,nos definen.Lo vi ayer en el periódico y me pareció lamentable.
    bss

    20 de febrero de 2010, 13:26
  5. La Recepcionista said...

    ¿qué os esperáis de este tipo? Lo próximo, un "calvo" :)

    20 de febrero de 2010, 18:44
  6. Jorge said...

    Es evidente que el gesto no es afortunado, pero lo que más molesta de este hombre, al menos a mí, es su soberbia. Se quiere excesivamente, y no acabo de encontrar razones que lo justifiquen.
    Se dice que si hace viento es mejor ser junco que árbol, porque el árbol rompe y el junco se adapta al viento. Con este individuo es mejor ser flexible, porque tiene la virtud de irritar, así que... yo creo que es mejor pasar bastante de él.

    20 de febrero de 2010, 23:25
  7. Le poinçonneur said...

    *Troyana, este hombre se definió hace lustros, para mal nuestro. Muaks.

    *No apostaría nada en contra, Recepcionista...

    *Jorge, tienes toda la razón. En cualquier caso, sería digno de tesis doctoral determinar por qué un tipo tan gris y desagradable llegó a ser presidente no ya de un partido, sino de todo un país.

    Dentro de 50 años, los historiadores lo fliparán.

    21 de febrero de 2010, 3:36