Mascotas

Posted by : Le poinçonneur | 10 feb. 2010 | Published in

Hace años, aunque pueda parecer mentira, yo era aún más imbécil que en la actualidad. Eran tiempos en los que me jactaba de mi desprecio -o, al menos, no aprecio- por los animales, tal era mi idiotez.

Alguna vez, obligado, me tocó sacar a pasear a los perros de mis suegros. Maldije entre dientes al recoger sus mierdas del suelo con una bolsa de plástico. Me acordé de sus ancestros cada vez que me ensuciaban los pantalones con sus patas polvorientas de mugre callejera.

Los gatos, sin embargo, me provocaban el sentimiento contrario. Aunque me resistía a reconocerlo, siempre admiré su elegancia, su distancia, la autonomía con que se conducen.

El 22 de junio de 2008, una presencia saltó delante de nuestro coche. Paré, convencido de que, al poner el pie en el suelo, mi existencia jamás volvería a ser la misma. Ante mis ojos, apareció un pequeño gato siamés, temeroso, que se ocultaba tras un hierbajo en la acera. Sentenciado, lo recogí y transporté a casa en una bolsa de papel. El gato -que resultó ser gata- tenía aproximadamente un mes. Recibió el nombre de Mina y lleva con nosotros desde entonces.

Mina ha conquistado nuestro domicilio. Nos muerde -flojito- cuando se aburre, destroza el sofá, duerme en la cama y toma posesión de todo aquello que estima apetecible. Llena de pelos nuestra ropa -hasta mis calzoncillos, ya que sestea en el cajón de las prendas íntimas- y se sube a la cornisa de la chimenea con una agilidad que ya querría Carl Lewis en sus mejores tiempos.

Mina -en honor a la Mazzini, diva entre las divas- está enferma. Padece una insuficiencia renal crónica que, probablemente, reducirá su vida en más de un 50%. Pensar en cuando nos deje me parte el alma. Mientras tanto -ahora está perfecta-, me dejo los euros y la voluntad en darle los mejores cuidados.

Dormimos juntos, vemos películas al alimón y nos peleamos a la hora de la comida. Muy pocas personas me han hecho sentirme tan querido como esta bola de pelo cuando me lame las manos hasta dejármelas en carne viva. Para muchos de mis congéneres -incluidos varios miembros de mi familia- no paso de ser un outsider, cuando no the black sheep. Me importa un carajo: para mi gata soy cojonudo, y con un solo ronroneo es capaz de curarme mil depresiones.

Puede que sea por todo esto que, el otro día, acabé llorando a moco tendido con Marley y yo, afortunada crónica del amor entre animales, racionales y lo contrario. Poco importa que el main character sea perro: el mensaje es exactamente el mismo.

El día que Mina me falte, no me busquen. No estaré para nadie.

(6) Comments

  1. troyana said...

    Le poin,
    no sabes cómo te entiendo,únicamente las personas que tenemos animales en casa,podemos entender ese apego.Y también lloré cuando ví esa película,y después algún bloguero se rió de mí irónicamente...más que nada por el tipo de cine que suele interpretar Jenifer Aniston...prejuicios!no hay nada como tener una mente ecléctica(que diría Alaska)y ser capaz de disfrutar de todo,desde lo más sublime a lo más comercial.

    Bsts

    10 de febrero de 2010, 10:11
  2. marcela said...

    Lo suscribo de la a a la z. Desde hace dos años tengo una perrita medio-pensionista que hace de mi vida otra cosa. La felicidad era ésto. No me cuestiona mis neurosis, duerme a mi lado y me recibe con una alegría tan explosiva que se me está arreglando la autoestima.
    Ahora entiendo aquello de "cuanto más conozco a los hombre, más quiero a mi perro/gato"
    Y nunca me fijé en ellos.

    10 de febrero de 2010, 12:12
  3. No a todo said...

    ¡Ay, pobre Mina!

    Lo más parecido a esto, excepción hecha de mi periquito Kiko que vivió catorce años y mi tortuga Casimira, fue cuando un coche atropelló a mi pobre gata y la veterinaria me dijo que lo mejor era sacrificarla. Yo me negué en redondo y le dije que hiciera su trabajo y no el de un carnicero. La bicha estuvo varios días en la uvi gatuna y yo iba cada tarde a visitarla. La pasta que me gasté estuvo bien empleada.

    Y es que estos bichos son más fieles y cariñosos que muchas personas.

    Un fuerte abrazo y mucho ánimo.

    10 de febrero de 2010, 12:37
  4. Le poinçonneur said...

    *Troyana, yo soy un gran fan de todo tipo de cine, incluyendo, of course, a Owen Wilson y Jennifer Aniston -tengo muchas películas de ellos-.

    En esto de la cinefilia hay mucho meapilismo, y yo pienso que igual que en un momento dado te puede apetecer Truffaut, al siguiente te dé por Pajares. A mí por lo menos me ocurre así. Brindo por tu amplitud de miras.

    *Marcela, cuida a esa perrita tal como ella te cuida a ti, y pasad muchos años juntas. Disfrútala :)

    *No a todo, me encantan los nombres de tus animales xD De momento Mina está perfecta. Su evolución está muy controlada, y en sus analíticas semestrales -hace una semana-, todos los parámetros renales salieron muy mejorados. A la larga, es lo que comento: vivirá menos, pero hasta entonces, es un torbellino. Mientras escribo esto está persiguiendo una bola de ésas con cascabeles por todo el parquet. Cualquiera le explica que no son horas :P

    Gracias a los tres por vuestros ánimos. Besos y abrazos a repartir según convenga.

    11 de febrero de 2010, 0:05
  5. eva al desnudo said...

    Que guapa es Mina.
    La que canta también :)

    Baci

    15 de febrero de 2010, 23:02
  6. Le poinçonneur said...

    Guapas ellas y guapa tú.

    :*

    16 de febrero de 2010, 1:16