Descapullando*

Posted by : Le poinçonneur | 25 feb. 2010 | Published in


Nota: España, finales de los años cuarenta. Tarsicio y Mari Pili son una pareja de jóvenes -ella, de clase humilde; él, pudiente- a punto de contraer matrimonio. A efectos de escoger el dormitorio conyugal, se dirigen a una tienda de muebles en compañía de Roque y Fernanda, padres de Tarsicio, y Patricia, madre de Mari Pili. Tarsicio alberga secretas tendencias homosexuales y muestra poco interés por las curvas de su futura esposa, que, a su vez, apenas le mira, ya que está enamorada del padre José, un atractivo fraile alojado en la pensión que regenta junto a su progenitora, y con quien ha de representar próximamente una comedia musical escrita por Tarsicio.


Secuencia 9


Tienda de muebles. Interior. Día.


El MUEBLISTA, untuoso, viene hacia el grupo.


TARSICIO.- Bueno, yo os lo aviso: si Corcuera me falta al respeto, lo echo...

FERNANDA.- Por Dios, olvídate de la función ahora... (Saluda al MUEBLISTA). Hola, Millán...

ROQUE.- ¿Qué tal, hombre? (Los hombres se palmean las espaldas). Bueno, aquí tienes a mi chico... (Más palmadas). Su prometida... Y aquí... nada, la madre de la prometida...

MUEBLISTA.- Estupendo, estupendo... Señora... Todo preparado, adelante, adelante... Claro, queda a decidir el dormitorio... ¿Cama matrimonial o dos camas gemelas? Por aquí...


(Los guía a través del establecimiento. PATRICIA, ofendida).


PATRICIA.- ¡Qué pregunta!... ¡Cama matrimonial!


(El MUEBLISTA y ROQUE se han adelantado, charlando entre ellos. FERNANDA, molesta).


FERNANDA.- Patricia, por favor, son ellos quienes deben decidir. ¿Tú qué dices, Tarsicio?

TARSICIO.- Yo lo moderno, dos camas...


(El MUEBLISTA se ha detenido ante un dormitorio con una cama).


MUEBLISTA.- (Sin que nadie le haga caso, ponderará el estilo, la madera, las telas, etcétera..., de acuerdo con el decorado).

FERNANDA.- (Con ternura) ¡Qué bobo eres, hijo!...


(ROQUE ya está tumbado en el lecho, dando botes; roza la procacidad al comentar:)


ROQUE.- ¡Menudos saltos váis a pegar aquí!

FERNANDA.- Si depende de tu Tarsicio, no creo... ¿Y tú, qué dices?


(MARI PILI, desenfadada, sonríe para hacer menos brutal su respuesta).


MARI PILI.- Ah, yo lo que diga Tarsicio... Y mejor todavía dormiremos separados.


(El MUEBLISTA ha pasado a un dormitorio contiguo).


MUEBLISTA.- (Sigue sus explicaciones).


(ROQUE se levanta de la cama, pasmado).


ROQUE.- ¿Dormitorios separados?


(PATRICIA, ominosa).


PATRICIA.- Si me lo da el corazón... Si tengo un pálpito... A mí, esta boda...

MARI PILI.- No empieces, mamá... Es mucho más higiénico.

ROQUE.- Y más caro...


(TARSICIO defiende la postura de MARI PILI).


TARSICIO.- Tienes razón. Además, como yo ronco mucho... Aparte, yo no sé por qué le dáis tanta importancia al dormitorio. ¿Total, para qué sirve un dormitorio?


(ROQUE, a FERNANDA, asombrado).


ROQUE.- ¿Pero tú lo estás oyendo?


(FERNANDA se limita a hacer un justo gesto, porque TARSICIO sigue).


TARSICIO.- Lo importante es el salón... (Al MUEBLISTA). A ver, ¿dónde está el salón?

MUEBLISTA.- Por aquí... (Sigue con sus explicaciones técnico-artísticas, sin que nadie le preste atención).


(Todos tras el MUEBLISTA y TARSICIO, que ha cogido del brazo a MARI PILI).


ROQUE.- ¿El salón? ¿Importante el salón para unos recién casados?

MARI PILI.- El sitio donde se hace la vida, ¿no? Bueno, pero el comedor, aparte...


(ROQUE busca la mirada de PATRICIA, que se lamenta, siguiendo al MUEBLISTA, que los guía al "salón").


PATRICIA.- Con la educación que le he dado yo a esta hija...


(TARSICIO tira de MARI PILI hacia un tresillo).


TARSICIO.- ¡Ah, el sofá, mira qué bien! (Se sienta; la sienta). Bárbaro, bárbaro... Imagínatelo: por la tarde, llego a casa, me pongo la bata, viene el gato...


(Hasta el MUEBLISTA mira a la pareja, pasmado).


MARI PILI.- Nada de gato...

TARSICIO.- Bueno... Yo cojo el ABC, tú vienes de la cocina...


(MARI PILI, implacable).


MARI PILI.- ¿Por qué tengo que estar en la cocina?

TARSICIO.- Es un decir... Estás aquí, a mi lado. Llegan las diez, oímos el parte de Radio Nacional de España y...

MARI PILI.- (Lo mismo). No. Yo, la gramola. ¿Dónde está la radio gramola?


(Se levanta TARSICIO para mirar a su alrededor y se planta ante él PATRICIA, muy ágil a pesar del zapato ortopédico).


PATRICIA.- ¿Y yo?


(TARSICIO no comprende, mira a MARI PILI, que dice algo que debe ser obvio).


MARI PILI.- Se vendrá a vivir con nosotros, ¿no?


(TARSICIO decide sobre la marcha).


TARSICIO.- Ah, bueno... Pues nada, usted estará en su cuarto...

PATRICIA.- Ya. (Da un paso hacia TARSICIO). Un cuarto con ventana al patio, claro...

TARSICIO.- Pues...


(Y no puede decir más, porque PATRICIA le suelta una patada impresionante con el zapato ortopédico y le da justo en la horcajadura).


PATRICIA.- ¡Miserable!


(TARSICIO, las manos en el bajo vientre, salta y ulula).


TARSICIO.- ¡Mis partes, papá, me ha dado en mis partes!


(En el revuelo, ROQUE auxilia a TARSICIO, FERNANDA protesta, MARI PILI censura a su madre).


ROQUE.- Déjame ver, hijo...

FERNANDA.- ¡Habráse visto la bestia!

MARI PILI.- Mamá, no tienes derecho... Parece mentira...


(Se engalla PATRICIA).


PATRICIA.- Ah, entonces, a ti no te importa que metan a tu madre en un zaquizamí...

MARI PILI.- ¡Pero si Tarsicio ni siquiera ha dicho la palabra patio! Es que eres imposible, mamá...


(Y se apresura tras el MUEBLISTA, que guía a padre e hijo).


MUEBLISTA.- Aquí, en el aseo... Lo mejor es el agua fría... Que meta los testículos en la pila...


(FERNANDA carga contra PATRICIA).


FERNANDA.- Porque soy una señora, que si no... Los ojos le sacaba a usted, por mala...

PATRICIA.- Ah, ¿sí? Pues ahora me voy...


(Y, en efecto, se larga muy airosa dando grandes zapatazos en el suelo).


MARI PILI.- Mamá... Mamá...


(Pero desiste y vuelve hacia el cuarto de aseo, abre la puerta).


¿Qué tal?


(ROQUE la cierra).


ROQUE.- Fuera, mujeres fuera... (A TARSICIO, abriendo el grifo). Lo malo es si te viene una orquitis...

TARSICIO.- Pero, ¿cómo voy a meter los huevos en el lavabo?


(Subiéndose a un taburete, se inquieta).


¿Qué es la orquitis?


(ROQUE vigila el nivel del agua en el lavabo).


ROQUE.- Que se te ponen los huevos como quesos de bola. Y luego no puedes tener hijos...


(Parece que la información tranquiliza a TARSICIO).


TARSICIO.- Ah, bueno...

ROQUE.- Vamos a ver... Súbete a esa banqueta.


(Debe descubrir algo extraño en los genitales de TARSICIO, porque cambia de opinión).


Un momento... (Investiga). Pero... (hace un movimiento brusco).

TARSICIO.- ¡Aiiiiiiiiiiiii!


(ROQUE, estupefacto, levanta la mirada, y encuentra la de TARSICIO en el espejo).


ROQUE.- Pero, entonces, tú no descapullas...

TARSICIO.- Salvaje...


(ROQUE se pone serio).


ROQUE.- Claro, ¡así se comprende lo de las dos camas, los dos cuartos!... O sea, que tú...

TARSICIO.- ¡Qué daño me has hecho, papá!...

ROQUE.- Bueno, esto se arregla rápido. Tú descapullas aquí mismo, como me llamo Roque... Cógetela, vamos...

MARI PILI.- (Off). Tarsicio... ¿Qué tal va?

ROQUE.- (Hacia la puerta). Bien, bien... (A TARSICIO). Pobre muchacha... Menuda luna de miel si no llego a enterarme... ¡Que te la cojas!

TARSICIO.- Pero, ¿para qué?

ROQUE.- Trae aquí...


(Por sus gestos, ROQUE ha debido obligar a TARSICIO a cogerse el pene).


Así... Agarra fuerte, sin miedo... Y ahora, a la de tres, tiras para atrás con toda tu alma... Venga: una, dos y ¡tres!


(Evidentemente, es ROQUE quien tira).


TARSICIO.- ¡Aiiiiiiiiiiiiiiiiiii!


(Terminado el alarido, la voz satisfecha de ROQUE).


ROQUE.- Ya está, completamente descapullado.


*J., J. y C. son tres de mis amigos que, pese a no conocerse entre sí, tienen algo en común: carecen de prepucio. Según me han contado, de pequeños padecían una contumaz fimosis de la que sólo se libraron gracias al frío escalpelo. Como yo me salvé de tal defecto, y ni soy hebreo, ni anglosajón, ni formo parte de los Borbones, puedo presumir de hallarme tan entero como el día que vine al mundo. Aún así, solidario, quiero homenajear a mis camaradas con un fragmento del guión original de
La corte de Faraón, de José Luis García Sánchez, en que el genial Rafael Azcona hace sufrir a Tarsicio (Josema Yuste) una descarnada operación de frenillo a manos de Roque (Fernando Fernán Gómez), su expeditivo padre. Completan la escena Ana Belén, Mary Carmen Ramírez y María Luisa Ponte, en los papeles respectivos de Mari Pili, Fernanda y Patricia, al principio detallados. La comedia, en suma, hecha oro puro. Va por ellos y por ustedes.

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