La derecha

Posted by : Le poinçonneur | 17 jun. 2010 | Published in


Hace tiempo que venía cocinando un post definitivo en que sentar de una vez por todas mi posición respecto a la política, tantas veces amagada en este cuadernillo. Ha llegado el momento y a ello me pongo.

Como cualquier lector habitual habrá comprobado, mis inclinaciones se escoran claramente hacia la izquierda, no sé si por herencia familiar -mi padre siempre ha sido socialista y de la UGT- o por elección personal. Por razones obvias de independencia intelectual, quiero pensar que ha sido más por lo segundo que por lo primero, aunque estoy orgulloso de la trayectoria sindical de mi progenitor, siempre el primero en dar el callo por sus compañeros, fueran o no inmediatos.

Al igual que muchos de mis hermanos de pensamiento, estoy claramente esencantado con la política del Gobierno del PSOE en multitud de aspectos. Al igual que la mayor parte de ellos, tengo claro que preferiría, a las malas, cien años de Zapatero que uno solo de Rajoy. Probablemente, porque fuera Rajoy quien menos pintara en la política de un partido que no sólo me espanta, sino que, además, me repugna en gran medida.

Y me repugna porque nuestra derecha, en síntesis, es la misma de hace cien -quien sabe si doscientos- años. Ya de un inicio, y a mis cortas luces, la propia idea del pensamiento de derechas me produce urticaria, al consistir en la defensa de los intereses de una parte muy concreta del espectro social -la de los ricos, siguiendo con el apriorismo-, tantas veces contrapuesta a las necesidades del conjunto de la población.

Que hay más pobres que ricos o más currantes que empresarios es algo que salta a la vista y a la estadística, por lo que, a los obtusos como yo, siempre nos ha costado entender que la derecha gane las elecciones en un país como el nuestro. Que el obrero de derechas es gilipollas es una vieja máxima que no me atrevo a enarbolar, pero que siempre ha resonado en mi subconsciente a la hora de enfrentarme al sufragio universal.

Nuestra derecha es, además de rancia, cainita: sus pares conspiran para acabar con el primus en cuanto éste deja de serles útil. Basta escuchar ciertas tertulias para constatar que los mayores ataques a Rajoy se producen, precisamente, en medios de su -teóricamente- misma línea ideológica. Como ven, mi análisis no se aparta ni un solo un instante de la constatación de la mera obviedad.

El problema principal de nuestra derecha es su desespero cuando pierde el ejercicio del poder. Mas tal desespero, aunque legítimo, obedece a una causa mucho más preocupante: se cree la dueña de España. Y en tanto que dueña, cualquier lapso sin administrar su cortijo no puede obedecer sino a usurpación. Se comporta, entonces, como el ciudadano que, al volver de vacaciones, encuentra un okupa en su domicilio. Me remito a la gran cantidad de blogs dedicados a la difusión del pensamiento más ultramontano. De sus redacciones -casi siempre, astracanantes- se deduce a primera vista esta concepción patrimonialista que expongo: hoy se critica a Zapatero como ayer a González. Mañana, Dios dirá: lo importante no es el nombre, sino el hecho de ver a un intruso en la Moncloa.

La idea de España unívoca en que sustenta la diestra su pensamiento alardea de eternidad, cuando no es más que fruto de la coyuntura histórica. Lo mismo que hace centurias la Luisiana era española, puede que dentro de otro tanto Asturias no lo sea. No duda, además, la derecha en azuzar unos pueblos contra otros si lo juzga necesario; el recurso a los nacionalismos periféricos -también primarios- se antoja tan cómodo como infalible. Meterse con catalanes, vascos y gallegos sale rentable en escaños, aunque sea a costa de condenar a gran parte de la población española al escarnio permanente. Triste realidad, mas incuestionable.

Irónicamente, una de las razones de la potencia del pensamiento derechista en la sociedad española es la ausencia de un auténtico partido ultra de nivel nacional, que, a imagen de Francia, permita a los conservadores más open minded distanciarse de los dogmas más cavernarios sin temor a perder votos.

Manda cojones que, al final, resulte que nos haga falta un Le Pen para sacar al PP del monte.

(11) Comments

  1. MEG said...

    Esperemos que no tengamos que llegar a los extremos de un Le Pen, por favor.

    La dicotomía derecha-izquierda en España está pasando por sus horas más bajas, con las políticas extrañas de Zapatero de inyectar liquidez a los bancos, con el PP pidiendo una intervención del estado en la economía y, luego, echándole la culpa de porqué no se ha hecho así o asao... No lo entiendo.

    Dos de las asignaturas que estudié en la carrera y que me parecieron de lo más inútiles fueron las de Economía Política y Hacienda Pública. Sin embargo, ahora entiendo muy bien determinados aspectos macroeconómicos de esta economía de mercado que vivimos. No sé si darle las gracias a Fuentes Quintana (R.I.P.) o a Ambrosio Sempere, pero ahora entiendo algo.

    Zapatero pasará a la historia por haber sido el presidente que no supo lidiar con la crisis. Pero otros logros suyos se quedarán por el camino: la mal llamada "ley de matrimonio homosexual", el desarrollo de la Ley de Igualdad y tantos otros logros que nos han colocado a la cabeza de la defensa de los Derechos Humanos de Occidente.

    17 de junio de 2010, 9:14
  2. Jorge said...

    La redacción del artículo es muy buena; las ideas centrales claras; hay un discurso articulado; amén a lo que dices.

    El artículo no va a gustar a todos, y más en estos tiempos. Yo, como MEG, opino que una mala gestión de la crisis (evidente por otra parte) va a eclipsar la figura del único gobernante reciente que tuvo preocupaciones sociales (y que se las creía), y lo siento por él. También es cierto que cuando la gestión económica fue correcta le caían palos por todos los sitios, con la Iglesia de avanzadilla, así que la idea de sacudirle parece más una idea preconcebida que una consecuencia.

    Respecto a los blogs que tú llamas ultramontanos, pues en fin, mi humilde experiencia indica que te suelen tolerar hasta que les molestas, lo cual sucede pronto y en algún caso inmediatamente. Mi último comentario irónico e intranscendente en un blog ultramontano, obtuvo la siguiente respuesta del propietario:
    "¿No puedes resistir el qué, majadero integral?
    ¿No puede resistir que me enfade y te diga lo que no quieres escuchar?
    ¿Perteneces a esa clase de imbéciles que va por ahí dando por culo porque en su puta casa le han calado y ya no sabe donde ir?.
    Anda, lárgate de este bló, julai, que nadie te ha llamado, papafrita."

    Es una simple anécdota, pero yo también opino que un partido ultraderechista hace falta como el comer, y no porque quiera que tengan éxito electoral, obviamente. Simplemente para separar la paja del grano.

    Saludos

    17 de junio de 2010, 9:44
  3. Olga B. said...

    No es que haga falta un partico ultraderechista, es que, por desgracia, hay ultraderechistas. Si no están en su partido es porque están en otro. ¿O es que España es ahora el único país de Europa sin ultraderecha? El PP los asume y eso va en contra de su presunta vocación centrista, que me parece más un asunto de cara a la galería que una cosa real.
    Saludos.

    17 de junio de 2010, 10:30
  4. Pablo said...

    Yo quiero saber quién era la derecha de este país en 1810 (Fraga no es tan mayor).

    Que la derecha tan solo defendiese "a los ricos" haría que el 99% de la población fuera de izquierdas. Algo no cuadra.

    Marcar líneas de separación de una forma tan radical no se ajusta a la realidad. Entiendo que sea cómodo, pero otras etiquetas -conservador, socialdemócrata, etc- definen más y creo que son mejores.

    Un saludo.

    17 de junio de 2010, 16:58
  5. Jorge said...

    A eso me refería yo con lo de separar la paja del grano, Pablo. Cualquier corriente ideológica dentro de la derecha es tan respetable (faltaba más) como necesaria, porque la derecha es imprescindible como alternativa en un país democrático.

    Yo sólo opino que dentro de las corrientes de pensamiento que pueda haber en la derecha, la ultraderecha debe de tener un marco propio, igual que la ultraizquierda; las características de los antes mencionados merecen espacios definidos, porque pueden llegar a contaminar pensamientos más moderados y radicalizar inútilmente la vida pública.


    Saludos

    17 de junio de 2010, 19:39
  6. Blue said...

    Poiconneur, ya me gustaría verlo tan claro como tu. Yo ya no estoy ni escorada, sino tocada. Mire para donde mire el paisaje es desolador. Si la derecha ayer me producía urticaria hoy ya me pica todo el cuerpo. En el momento más delicado de los últimos 80 años (dicho por uno de nuestros ministros) tenemos posiblemente los peores gobernantes de nuestra historia reciente.
    Como dice mi amiga bloguera Marcela de la Idiota Internacional S.A. (también hay blogs inteligentes, documentados y con sentido del humor)cualquier ama de casa gobierna mejor la suya que todos estos.
    Me gustaría alguien con sentido común, que no fuera miope, que mirara un poco más allá de los cuatro años de su legislatura, que tuviera más altura y más anchura, y en este momento ya me da igual si viene del mismísimo infierno.
    Hay un punto en el que no estoy de acuerdo, y es cuando dices que la derecha favorece a los ricos. Los ricos se sienten cómodos con todos los gobiernos. Nadie les toca. Recuerda las últimas medidas de este gobierno y a quienes han afectado.
    Creo que sigue y seguirá siendo cierto aquello que dijo Bob Dylan : No hay izquierda ni derecha sino arriba y abajo.

    Saludos.

    17 de junio de 2010, 22:32
  7. Le poinçonneur said...

    *MEG, como los dos cojeamos del mismo lado, no puedo sino darte la razón casi íntegramente: lamentablemente, los políticos de hoy día -de ambas orillas- pretenden aquello que en las clases de Ciencia Política llaman "catch-all parties" (partidos atrápalotodo). Con esa búsqueda del centro -más de boquilla que de otra cosa- intentan seducir a quien se deje, desvirtuando notablemente las definiciones clásicas de derecha e izquierda.

    Coincido contigo y con Jorge en lo lamentable de este más que posible final de trayecto de Zapatero: empezó muy bien en aspectos sociales -clamaba al cielo la situación de los homosexuales-, pero va a acabar por peteneras a base, me temo, de pura incompetencia en lo económico.

    *Jorge, hay gente que, simplemente, no admite la discrepancia. Y encima abusan del insulto: aquí no leerás más tacos que los que uso por motivos exclusivamente literarios -como Cela, creo que un taco puede contener gran belleza-, pero jamás me apoyaré en ellos en la sección de comentarios. Por respeto a vosotros, y, sobre todo, a mí mismo.

    El taco, el insulto facilón, curiosamente, son aplaudidos e incluso jaleados en estos sectores que comentamos. Pues con su pan se lo coman.

    *Olga, por supuesto que hay ultraderechistas. Lo que ocurre es que la mayoría de ellos votan al PP, y, por miedo a perder esa bolsa de sufragios, los de la Ejecutiva no se atreven a poner distancias con ciertas políticas. Como dice Jorge, al final va a hacer falta un partido faccioso a nivel nacional, y tiene bemoles que yo diga esto.

    *Pablo, tu primera pregunta tiene fácil respuesta: ¿que cuál era la derecha española de 1810? Sencillo: exactamente la misma de hoy :)

    Por lo demás, observa que mi redactado obedece a mis convicciones más íntimas -fíjate que está etiquetado en "Confesiones" ;) -, no pretendo sentar cátedra. Siempre he sido un apriorista, y mis luces no son muchas, pero no puedo evitar pensar lo que pienso. Y creo, que, ya encarando los 40, difícil tengo cambiar... :P

    *Blue, tengo que darte la razón en bloque. Y sí, por supuesto que hay blogs de tinte conservador cuya lectura resulta un auténtico placer. Lo cortés nunca quitó a lo valiente.

    Gracias a todos por vuestras aportaciones. Es un placer seguir contando con vosotros.

    18 de junio de 2010, 0:22
  8. Le poinçonneur said...

    Por cierto, no me resisto a poneros una frase genial de Alfonso Guerra durante una entrevista que le hizo Julia Otero hace 12 o 13 años.

    Le preguntaba Julia sobre su opinión acerca del "viaje al centro" que tanto pregonaba Aznar en aquella época. Respondió Guerra: "El sentro, el sentro. Que van pa'l sentro, que van pa'l sentro. ¡Pero si llevan ya más de veinte años yendo pa'l sentro y toavía no han llegao! ¿De dónde vendrían, de dónde vendrían?".

    Memorable xD

    18 de junio de 2010, 0:29
  9. Le poinçonneur said...

    Por cierto, no me resisto a poneros una frase genial de Alfonso Guerra durante una entrevista que le hizo Julia Otero hace 12 o 13 años.

    Le preguntaba Julia sobre su opinión acerca del "viaje al centro" que tanto pregonaba Aznar en aquella época. Respondió Guerra: "El sentro, el sentro. Que van pa'l sentro, que van pa'l sentro. ¡Pero si llevan ya más de veinte años yendo pa'l sentro y toavía no han llegao! ¿De dónde vendrían, de dónde vendrían?".

    Memorable xD

    18 de junio de 2010, 0:29
  10. marcela said...

    Estoy de acuerdo en el fondo y en la forma, si no fuese porque son unos inútiles y no quiero escoger entre malos y peores. Podemos analizar todas las medidas favorecedoras de los gobiernos socialistas a los ricos y se vería bien claro por qué Botín es zapaterista, que no zapatista. lEs la economía,estúpidos...!
    La derecha, lo se siempre. Por casualidad, soy acaso, un blog conservador, o me he vuelto narcisista...?
    La idiota. Podemos hacer unanálisis exhaustivo de medidas fiscales, beneficios y ninguna persecución a los paraísos fiscales. Según los inspectores de Hacienda si se persiguieran esas prácticas se recaudaría 40.000 millones de euros.

    21 de junio de 2010, 22:43
  11. Le poinçonneur said...

    Marcela, siempre he sido un zote en economía -que se lo digan a mi profesor de la Facultad-, pero, además, nunca ha sido el aspecto que más he valorado en un gobernante -llámame iluso-.

    Lo que me fastidia del PP y su entorno no es su liberalismo económico -que ya se supone-, sino su cortedad de miras en lo moral y su recurso al estómago del ciudadano como vía de generación de votos. Te pondría mil ejemplos, pero todos sabemos de qué estoy hablando.

    No soy yo, ni mis comentaristas, quienes debemos calificar tu blog. Tu blog es -o debe ser- lo que tú quieras que sea. Ni más, ni menos :)

    Besos.

    22 de junio de 2010, 12:00