¿Tres son multitud? (+18)*

Posted by : Le poinçonneur | 26 jun. 2011 | Published in

*Mi amiga Marta -un beso- me ha mandado este relato erótico de cosecha propia. Lo dejo a disposición de mis lectores mayores de edad advirtiéndoles de lo explícito de su contenido. A los que se adentren,  sólo un deseo: que lo disfruten.

Mi amigo Albert me invitó, junto con otras personas, a una cena en su casa recién estrenada. Hacía menos de un año que tenía pareja, Laura, y habían decidido comprar una casa en las afueras.

Yo ya conocía a Laura de haberla visto en otras ocasiones, quizás un par o tres de veces. Era una chica monísima. Cuando la vi por primera vez no pude reprimir las ganas de felicitar a mi amigo Albert por el buen gusto en su elección.

Laura era todo lo que deseaba en una mujer: voluptuosa, ni delgada ni gruesa, con unos pechos que descataban del resto del cuerpo sin ser excesivos, haciendo pareja con sus labios carnosos, y esa mirada lasciva...mmm. Parecía una chica muy sexual que se prestaba al juego, o al menos era lo que yo había intuido por algunos comentarios y miradas furtivas.

Era verano. Habían dispuesto una mesa larga en el patio.

No sé cómo ocurrió, pero, obviando a los demás invitados, acabé sentada en medio de Laura y Albert. Pasé la mitad de la cena deseando el simple roce de los dedos de Laura en mi pelo. Nos miramos varias veces, parecía que ella aprovechaba cualquier gesto para tocarme. Me di cuenta en algun momento que mi sexo estaba húmedo y latía intensamente debajo de mi vestido verde de tirantes.

Entonces sentí su mano encima de mi rodilla, debajo de la mesa, cómo me acariciaba hasta levantar ligeramente la tela del vestido. Laura seguía hablando animada en la mesa, mientras su mano se deslizaba por la cara interna de mis muslos. Me rozó por encima de las bragas, suavemente, con sus dedos. Como una especie de corriente electrica recorrió mi cuerpo. La miré, y me estaba mirando, la perversa.

Me acordé de Albert , a mi derecha, y me giré a mirarlo. Se había dado cuenta y nos miraba dándonos su aprobación. Eso todavía me excitó más. Ver como Albert se acariciaba el pene por encima del pantalón mientras miraba a su pareja cómo me metía la mano entre las piernas.

Seguíamos en la mesa. Mientras tanto, Albert se había bajado la cremallera, sacándose el pene erecto. Cogió mi mano derecha con decisión y la colocó en su pene. Mientras se la acariciaba a Albert, Laura había encontrado la manera de apartarme las bragas, y movía sus dedos rítmicamente sobre mi clítoris. Dios, qué placer.

Cuando pensaba que me iba a correr allí mismo, en la mesa, Laura se levantó y dijo que iba a la cocina a preparar los cafés. ¿Te vienes? Por supuesto, dije que sí. Os ayudo, dijo Albert. Subimos a la cocina los tres. Albert cerró la puerta detrás de nosotros mientras Laura se quitaba la camiseta dejando sueltos sus pechos, me bajaba los tirantes del vestido verde, y los apretaba contra los míos. Albert, sentado en una silla, nos miraba mientras rozábamos nuestros pezones gimiendo como dos animales en celo.

Laura acabó de bajarme el vestido y las bragas. Me sentó con las piernas abiertas y empezó a lamer con su lengua mi clítoris, que estaba a punto de estallar, mientras con las manos no dejaba de apretar mis pezones.

Abajo, el resto de invitados estaban esperando el café. Laura se puso la camiseta y bajó a llevar algunos. Me dejó de rodillas chupando la polla de Albert. Al subir de nuevo, se tumbó boca arriba con su lengua en mi sexo y no lo soltó hasta que orgasmé de placer mientras Albert se corría en mi boca.

Luego ella me usó a su antojo hasta que se retorció de gusto.

(4) Comments

  1. Juselin said...

    Que levante la mano el que no haya imaginado ser un Albert alguna vez....

    Excitante.

    26 de junio de 2011, 9:54
  2. Blue said...

    Me voy a acordar de esto cada vez que tarden en servirme el café.
    ;-)

    26 de junio de 2011, 11:39
  3. koolauleproso said...

    Realmente muy bueno. Pero no me atrevo a salir de mi habitación. Un indiscreto abultamiento en mis pantalones, denota demasiado claramente el efecto que me ha producido. Cuidado...

    26 de junio de 2011, 12:11
  4. Le poinçonneur said...

    *¿Alguna vez, Juselin? Algunos miles, dirás...

    *En ese caso, Blue, entra en la cocina e investiga :)

    *Koolau, mi Marta es una apasionada del erotismo, amén de ser ella misma el erotismo personificado. Un encanto de señora que me enorgullezco de contar entre mi círculo íntimo desde hace muchos años.

    Como te va el tema -picarón-, te mando una web que a Marta y a mí nos gusta mucho:

    http://xconfessions.com/index.php/site/index

    La coordina Erika Lust y la cosa consiste en publicar tus fantasías sexuales desde el mayor de los anonimatos. Have fun :)

    27 de junio de 2011, 5:35