Me llamaban J.R.*

Posted by : Le poinçonneur | 17 dic. 2010 | Published in


Por deudas que comprenderán no avente en un libelo de este formato, hace años que soy persona non grata a ojos de ciertos integrantes de mi otrora círculo íntimo. Sin entrar en dar o quitar razones -algo de culpa tuve, a qué negarlo-, ello me ha comportado no pocos quebraderos de cabeza, ya que, como mi admirado Pasqual Maragall, tinc la pell fina, y ciertas cosas me duelen más de lo que me gustaría. Podría llegar a decirse que, para algunos, ocupo un lugar asimilable al del villano del clan, posición de la que, a estas alturas, va a ser difícil descabalgarme. Es lo que hay, y no son ya horas de embestir molinos, así que paciencia.

Mi posición de malvado oficial, empero, tiene un costado atractivo, y es que, como saben, feligreses, siempre abominé de los buenos, a menudo tan próximos a la memez más absoluta. ¿Qué sería del mundo, amigos, sin nosotros los malos? ¿A quién se achacarían felonías y calamidades? ¿En quien podrían cagarse los correctos ante lo inoportuno? Tan grande, ay, es nuestro servicio.

Es por ello que, dado el carácter básicamente familiar de mi maldad, siento una simpatía rayana en la incondición hacia J.R. Ewing, el legendario cabronazo que el gran Larry Hagman bordó durante lustros en el serial televisivo Dallas, poniendo justo contrapunto a su gilipollesco hermano Bobby, un liofilizado Patrick Duffy del que ya casi nadie se acuerda. J.R. y yo compartimos -ojo al dato- iniciales, él por John Ross y yo por un patronímico que, cauto, no me place revelar. Mi destino, como ven, estaba escrito desde mi bautismo.

En los últimos días, con todo, he notado que, imperdonable, me falta un detalle para redondear públicamente mi vileza: hacerme controlador áereo. Tiempo al tiempo.

*Banda sonora, aquí.

(4) Comments

  1. MEG said...

    Déjate de zalamerías y cuéntanos por qué eres el malo-maloso de tu círculo íntimo que, en el fondo, es lo que interesa, lo que da morbo y lo que queremos saber de ti.

    17 de diciembre de 2010, 17:31
  2. Rubens said...
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.
    17 de diciembre de 2010, 19:14
  3. Ninguno said...

    Del malo dicese que es el que hace el mal, del bueno que hace el bien;luego está el tonto que es el que hace el bien sin mirar a quien. Pero eso de hacer el mal o hacer el bien, o el tonto, es algo muy relativo... Que lio me estoy haciendo.
    Yo estoy con Rubens, los malos nunca reconocen que lo son.

    17 de diciembre de 2010, 20:03
  4. Le poinçonneur said...

    *No querrás, amiga MEG, que reviente mis memorias antes de publicarlas. Soy malo, pero no imbécil :P

    *Rubens, aprecio tus palabras cual oro sobre terciopelo. Dejaremos que juzgue el Dios en quien no creo :)

    *Ninguno, yo no es que lo reconozca, sino que, además, aspiro a ello. Mejor ser un rebelde como Caín a un coñazo como Abel. Don't ya agree? :)

    18 de diciembre de 2010, 3:19