Historias de la frivolidad

Posted by : Le poinçonneur | 18 may. 2012 | Published in



Comentaba hace unas horas con una amiga de Facebook mi estima por Boris Izaguirre, un tipo áurico a quien tengo por el mayor y más recomendable intelectual del panorama patrio. Boris -lo vi en cueros en el plató de Crónicas marcianas y puedo decir que, como casi todo hombre, está mucho mejor vestido- me gusta, sobre todo, por hacer bandera de sí mismo, de sus carencias y de sus complejos. Por operarse repetidamente si ésa es su voluntad. Por reírse de un entorno en el que mata por permanecer y por demostrar que el amaneramiento caraqueño es -aprendamos los heteros- lo más cool en cualquier photocall que se precie.

Como Boris, reivindico perennemente la frivolidad, ese ámbito del conocimiento sin el que ni él ni yo sabríamos vivir y que distingue al culto genuino del sucinto inteligente. Fíense de nosotros los frívolos: les hablamos de cualquier cosa, somos la sal de los eventos y nos dejamos el alma por divertir a nuestros próximos. Casi nunca tenemos razón, pero pontificamos como si nos fuera la vida en ello, disertando a base de unas boutades que mañana cambiaremos por otras sin el menor disimulo.

Y todo esto a pesar de que los frívolos llevamos dentro a un enorme melancólico, pero esto es algo que Vdes. ya saben, y que no empaña -antes, al contrario- nuestros colosales méritos, tal es nuestra grandeza.

Vayan estas líneas, por cierto, en homenaje a mi difunta madre, una frívola encantadora a quien me hubiera encantado conocer y que, sin duda, guía mi cantamañanez desde el otro barrio, tercera nube según se entra.

¿Les hace un gintoniquito?

VÍDEO: BANC DE SABADELL.

(2) Comments

  1. TRoyaNa said...

    L.P.
    me gusta Boris,supongo por esa combinación de frivolidad y cultura,siempre me resistí al cliché de que la cultura ha de ser sinónimo de aburrimiento gravedad o depresión.

    Me ha gustado eso que dices de que el frívolo lleva un melancólico dentro y dejarse la vida por divertir a los demás.

    Qué bonito el gesto hacia tu madre.
    Sí,me haría ese gintoniquito contigo,aunque no a la hora que te dejo este comentario;)

    Un abrazo y mucho ánimo en la labor(que también la hago un poco mía)de distraer y alegrar a quien se cruce en nuestro paso,sean conocidos o desconocidos.

    18 de mayo de 2012, 8:14
  2. Le poinçonneur said...

    Muchas gracias, Troyi, que aún no te había contestado :S

    Ese gintoniquito a las 8 AM puede hacerse siempre y cuando no se esté comenzando el día, sino que se esté acabando la noche :D

    Un placerazo como siempre.

    muas.

    21 de mayo de 2012, 2:08