H.

Posted by : Le poinçonneur | 27 oct. 2012 | Published in


Como el curso pasado, la presente temporada volverá a contar con Vosotras, la sección-homenaje al sexo femenino compuesta y trufada de instantáneas de lectoras de este su cuadernillo. Si a alguna de Vdes., anónima o habitual, se le antoja participar, remítame su gentil instantánea a petittrou2009@hotmail.com. Se publicará, como es natural, obviando su nombre, que quedará reducido a una letra tan sugestiva como la H. referida al bombón que preside estas líneas.


FOTO: TXUS GARCÍA.
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Città vuota

Posted by : Le poinçonneur | 25 oct. 2012 | Published in



Haciendo caso omiso nuevamente de mi constitución cardiópata, no puedo sino ponerme repetidamente el spot que la divina Casta acaba de estrenar para Dolce & Gabbana al son de los acordes de la eterna Mazzini. Yo persevero, y si falleciere, pues se me toman un gintoniquito a mi salud.

Brucia la terra*

Posted by : Le poinçonneur | 18 oct. 2012 | Published in

 
Brucia la luna n'cielu
e ju bruciu d'amuri.
Focu ca si consuma
comu lu me cori.
 
L'anima chianci,
addulurata.
Non si da paci,
ma cchi mala nuttata.
 
Lu tempu passa,
ma non agghiorna.
Non c'e mai suli
s'idda non torna.
 
Brucia la terra mia,
e abbrucia lu me cori.
Cchi siti d'acqua idda,
e ju siti d'amuri.
 
Acu la cantu
la me canzuni,
si no c'e nuddu
ca s'a affacia
a lu barcuni.
 
Nino Rota, Paramount Pictures.
 
*Conversaba hace escasos momentos vía Facebook con una amiga in crescendo -hoy me la comería, pero menos que mañana- a propósito de nuestra común filia por la trilogía de El Padrino, contenedora, como saben, de al menos una o dos de las mejores películas de la historia del cine. Hora es ya de dedicar a mi amiga -y a todos Vdes.- la exquisita y apócrifa composición tradicional siciliana que el colosal Rota pergeñó para Francis Coppola, y que fue incluida en la tercera entrega, once años después del fallecimiento de su autor. Gócenla como se goza lo áurico: con desenfreno.
 
IMAGEN: PARAMOUNT.

La Déesse salvatrice*

Posted by : Le poinçonneur | 17 oct. 2012 | Published in


Hacia las 19:30 horas del viernes 22 de agosto de 1962, finalizado el Consejo de Ministros semanal, una fila de chóferes uniformados espera, en la explanada del Palacio del Elíseo, a que sus ilustres pasajeros ocupen sus berlinas. De entre ellos, los más señeros son el general Charles de Gaulle, presidente de la V República, e Yvonne, su esposa desde hace más de cuarenta años. La pareja presidencial se acomoda en el asiento trasero del Citroën DS negro, matrícula de París 5249 HU 75. En los delanteros, el gendarme Francis Marroux -que oficia de chófer- y el coronel Alain de Boisseu, ayuda de cámara del Presidente y yerno del matrimonio.

Escoltado por motoristas y un segundo Citroën idéntico, el automóvil sale del Elíseo a toda velocidad en dirección al aeródromo de Villecoublay, donde espera el helicóptero que trasladará al matrimonio a su residencia de fin de semana en Colombey-les-Deux-Églises. La comitiva sale de París por la Puerta de Chatillon para tomar la carretera nacional 306.

A menos de nueve kilómetros, a la altura de la subcomuna de Petit-Clamart, doce hombres esperan, distribuidos en diferentes vehículos. En un Simca 1000 aguarda Jean-Baptiste Bastien-Thiry, un joven teniente coronel del Ejército del Aire. Alain de la Tocnaye, descediente de una familia de rancio abolengo, está instalado en un Citroën ID. Lo acompañan Georges Watin y Jacques Prévost. Cinco hombres más esperan en una furgoneta Renault Estafette; otros tres, en un Peugeot 403. Todos ellos, armados con pistolas, explosivos y fusiles ametralladores, forman parte de la terrorista Organisation de l'Armée Secrète -OAS-, un grupo de militares de extrema derecha que se la tiene jurada a De Gaulle por haber concedido la independencia a Argelia.

La caravana presidencial arriba a Petit-Clamart a las 20:08. Bastien-Thiry, al divisarlos, hace la señal convenida, agitando un periódico. Los restantes conjurados abren fuego. Casi doscientas balas son disparadas. Catorce alcanzan al DS negro. De ellas, unas cuantas pasan a escasos centímetros de la cabeza de De Gaulle. Al grito de su yerno -à terre, Père-, el Jefe del Estado salva la vida agachándose in extremis. Boisseu ordena al chófer que acelere. El Citroën, con dos ruedas reventadas por los proyectiles, responde a la perfección de su muy sofisticada técnica salvando la vida de sus ocupantes.

Algunos minutos después, De Gaulle ayuda a su esposa -ambos milagrosamente ilesos- a bajarse del DS, ya en las pistas de Villecoublay. Con voz de profundo desprecio, y encarando el helicóptero, se dirige a su hijo político: ni disparar saben.

*El atentado del Petit-Clamart -primorosamente recreado por Fred Zinnemann en la introducción de Chacal- me ha fascinado siempre por razones divergentes -francofilia, interés por De Gaulle, gusto por lo policíaco, afición por la Historia-, mas, de entre ellas, una por principal: de cómo un coche absolutamente sideral salvó el pellejo del estadista más importante del siglo XX europeo. Si quieren saber más, tiren, como yo, de Wikipedia y de las múltiples páginas dedicadas al frustrado magnicidio.

La mujer que llega tarde*

Posted by : Le poinçonneur | 12 oct. 2012 | Published in


 
La mujer que llega tarde salva de un salto los últimos escalones que dan acceso al andén y aterriza sobre sus tacones. La multitud inicia ya el abordaje del tren y, tras unos segundos, tres pitidos anuncian el inminente cierre de las puertas.

Recuperando todavía el equilibrio, la mujer alcanza a colarse en el último vagón.
 
El calor es sofocante.

Con la pericia que da la experiencia, la mujer logra abrirse un hueco entre la gente y avanzar lentamente hasta encontrar un rincón en el que atrincherarse. Después, rebusca con decisión en el interior de su maletín y saca un periódico.

Millones de gotas de sudor se deslizan por la espalda de la mujer, que tras considerable esfuerzo consigue localizar su sección favorita y se sumerge en la lectura de los anuncios personales.

Sólo cinco minutos más tarde, un muchas gracias señora, la devuelve a la realidad. Una mujer gorda y de melena ardiente, está cediendo su sitio a un anciano. El viejo suspira y se deja caer con dificultad sobre el asiento. La mujer abandona por un momento el periódico y fija su mirada en él. El viejo tiene el pelo gris y los ojos claros, va vestido con un traje oscuro de aparente buen estado, aunque un estudio más profundo delata unos puños y bajos raídos.

La mujer lo observa unos instantes. El anciano le resulta extrañamente familiar. Decide desechar la idea pensando que podría tratarse del abuelo de cualquiera. Una sacudida del tren hace coincidir sus miradas. La mujer siente en su cara el calor de la vergüenza. El viejo le envía una sonrisa neutra y distante, que le hace dudar que vaya dirigida a ella. Por si acaso, la mujer le corresponde con un asentimiento fugaz y vuelve a clavar la nariz en la prensa.

Pero es inútil. No puede quitárselo de la cabeza. Su cara le es conocida, así que vuelve a examinarlo, asomándose por encima del periódico. El viejo habla ahora en voz queda, mientras mira a su alrededor en busca de interlocutor. "Dicen que hay Dios, pero es mentira, si la gente que roba muriera de cáncer, entonces no lo sería" repite, una y otra vez. Su vecino de viaje –un joven de pelo largo y túneles en las orejas- se desentiende de él simulando leer algo en su móvil.

La megafonía interna anuncia la próxima estación. La mujer que llega tarde reconoce el nombre de su parada y salta al andén en cuanto se abren las puertas.

Y entonces lo recuerda.

Orlando Mir. 75 años. El anuncio en el periódico de ayer -el único que no vendía nada- con una foto del viejo, algo antigua, y un teléfono de contacto.

La mujer se vuelve y lo busca con la mirada. El viejo se ha levantado de su asiento y avanza hacia ella. Tres pitidos anuncian el cierre de las puertas.

-¡¿Orlando?! - grita la mujer.

-Dicen que hay Dios, pero es mentira, si la gente que roba muriera de cáncer, entonces no lo sería- repite el viejo a modo de respuesta.

El tren cierra las puertas y retoma la marcha.

El viejo agita la mano y le sonríe con la mirada perdida.

La mujer que llega tarde le devuelve el saludo.

*Un año más, me hincho cual pavo en ofrecerles las felices colaboraciones de Maribel -con la palabra- y Cristina -con el objetivo-, en esta sección aplaudible y destacada entre el páramo que conforma este libelo, que es, como siempre, el suyo y el de todos Vdes.


TEXTO: MARIBEL RUIZ.
FOTO: CRISTINA COSTALES.

QR Music Festival

Posted by : Le poinçonneur | 11 oct. 2012 | Published in


Vía la siempre estupenda Lucía Santa -autora de catálogos e ilustraciones- me entero de la próxima celebración del QR Music Festival, evento gratuito seguible vía móvil que busca promocionar autores jóvenes y que está patrocinado por el pequeño comercio del capitalino barrio de Malasaña. Actuarán veintiún grupos y solistas de indie y rock español, rematados por un concierto final en Conde Duque.

El festival da inicio hoy mismo, y se extenderá hasta el día 21. Aquí tienen la información pertinente, así que, madrileños, corran, que es de balde. Ocupen su localidad, que dijo aquél.

Peggy Sue got married*

Posted by : Le poinçonneur | 2 oct. 2012 | Published in

 
Please don't tell, no-no-no,
don't say that I told you so.

I just heard a rumour from a friend.
I don't say that it's true,
I'll just leave that up to you.
If you don't believe I'll understand.

You recall a girl that's been in nearly every song.
This is what I heard, of course the story could be wrong.
She's the one, I've been told.
Now, she's wearing a band of gold.
Peggy Sue got married not long ago.

You recall a girl that's been in nearly every song.
This is what I heard, of course the story could be wrong.
She's the one, I've been told.
Well, she's wearing a band of gold.
Peggy Sue got married not long ago.
 
Peggy Sue got married not long ago.
 
Buddy Holly, MCA.

*Pretendo, con este post, reivindicar tres entidades: la primera, la confidencia -ese sustento sin el que los cotillas moriríamos de inanición-; la segunda, una de mis películas favoritas, y la tercera, al gafotas Holly, probablemente el tipo más adorable de la historia de la música.