Ferruccio Lamborghini

Posted by : Le poinçonneur | 28 feb. 2010 | Published in

Cuenta la leyenda que, a principios de los años sesenta, Ferruccio Lamborghini, un acadaulado industrial dueño de una fábrica de maquinaria agrícola, se entrevistó con Enzo Ferrari para exponerle sus quejas acerca de los constantes problemas de fiabilidad de sus coches, de los que poseía unos cuantos ejemplares. Il Commendatore, altivo, lo despachó con una frase: yo no construyo coches para fabricantes de tractores. Lamborghini, indignado, abandonó Maranello con una sola idea en la cabeza: concebir un automóvil deportivo que dejara a los de Ferrari a la altura del betún. Y a ello se puso.

Sea o no cierta la anécdota -de la que circulan varias versiones- está claro que Lamborghini fue un visionario. Hijo de granjeros, nació el 28 de abril de 1916 en Cento, un pequeño pueblo de la provincia de Ferrara, y se hizo rico después de la II Guerra Mundial comprando al Ejército italiano restos de vehículos militares para reconvertirlos y destinarlos al trabajo en el campo. Durante la contienda formó parte de un destacamento de transporte, lo que le permitió adquirir preciosos conocimientos de mecánica que más tarde emplearía, primero, en sus tractores, y, más tarde, en sus deportivos.

Con el ánimo de conseguir su vengativo propósito, estableció la sede de su nueva filial en la localidad boloñesa de Sant'Agata, cerca del eterno rival. Gran aficionado a nuestra discutida fiesta nacional, eligió como emblema un toro, su signo del zodíaco. En 1963 presentó el primer fruto de la apuesta, el 350 GT, gestado con la ayuda de antiguos ingenieros de Ferrari como Gianpaolo Dallara o Robert Wallace. Vetada Pininfarina por su estrecha relación con la firma del cavallino, el primogénito fue diseñado por Carrozzeria Touring, que lo dotó de su renombrado sistema superleggera de chasis liviano. El movimiento vino a cargo de un V12 de 5,5 litros y seis carburadores Weber. El impacto en el público italiano, acostumbrado al duopolio Ferrari-Maserati, fue total.

El golpe definitivo, sin embargo, vino en 1966 con el tercer modelo, el Miura P400, un deslumbrante Gran Turismo dibujado en Bertone por el veinteañero Marcello Gandini. Con él, Lamborghini introdujo la técnica del motor central, que permitía que comportamiento y reparto de masas fueran ideales para la conducción de altas prestaciones. El sistema -avanzado tímidamente por Ferrari en el 250 LM- convirtió al instante en obsoletos a los temperamentales 365 Daytona del vecino de Maranello, que, aun potentes, poco podían hacer contra el recién nacido novillo y su refinado planteamiento.

El éxito del producto fue tal que algunos potenciales compradores, desorientados, contactaron con el ganadero español Eduardo Miura para encargarle un P400. Éste, enfadado, exigió explicaciones a Lamborghini por el uso de su divisa. La cosa se solucionó con un encuentro en la finca andaluza de Miura en que éste quedó prendado de los deportivos del italiano. Su nombre, a la vista estaba, quedaba a buen recaudo. La saga de las denominaciones taurinas continuó con modelos tan emblemáticos como los Espada, Urraco o Islero, éste último relativo al astado que acabó con Manolete.

La década de los setenta, sin embargo, se tornó amarga, y una serie de problemas financieros en sus empresas derivados de la crisis mundial del petróleo obligó a Lamborghini a vender su división de coches de lujo. Hoy, tras pasar por varias manos, la firma forma parte del coloso alemán Volkswagen, que, pese a fabricar buenos productos, está lejos de igualar el carisma de los clásicos impulsados por el fundador.

Retirado al campo, Ferruccio se convirtió en viticultor, actividad que continúa hoy día con gran éxito su hijo Tonino. El innovador empresario murió en Perugia el 20 de febrero de 1993, a los 76 años, dejando huérfanos a millones de incondicionales en todo el mundo.

Para la historia, la frase que pronunció Frank Sinatra hace más de cuarenta años: cuando uno quiere ser alguien, conduce un Ferrari. Cuando ya es alguien, conduce un Lamborghini. Amén.

Ahora

Posted by : Le poinçonneur | 26 feb. 2010 | Published in

Raphael, Sony Music. Letra de Enrique Bunbury.

Hay que joderse

Posted by : Le poinçonneur | 25 feb. 2010 | Published in


Como dijo una vez -atinadamente- Felipe González al ser preguntado sobre si añoraba su época de político en activo, jubilarse viene de júbilo. En ciertos casos, no es para menos.

Descapullando*

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Nota: España, finales de los años cuarenta. Tarsicio y Mari Pili son una pareja de jóvenes -ella, de clase humilde; él, pudiente- a punto de contraer matrimonio. A efectos de escoger el dormitorio conyugal, se dirigen a una tienda de muebles en compañía de Roque y Fernanda, padres de Tarsicio, y Patricia, madre de Mari Pili. Tarsicio alberga secretas tendencias homosexuales y muestra poco interés por las curvas de su futura esposa, que, a su vez, apenas le mira, ya que está enamorada del padre José, un atractivo fraile alojado en la pensión que regenta junto a su progenitora, y con quien ha de representar próximamente una comedia musical escrita por Tarsicio.


Secuencia 9


Tienda de muebles. Interior. Día.


El MUEBLISTA, untuoso, viene hacia el grupo.


TARSICIO.- Bueno, yo os lo aviso: si Corcuera me falta al respeto, lo echo...

FERNANDA.- Por Dios, olvídate de la función ahora... (Saluda al MUEBLISTA). Hola, Millán...

ROQUE.- ¿Qué tal, hombre? (Los hombres se palmean las espaldas). Bueno, aquí tienes a mi chico... (Más palmadas). Su prometida... Y aquí... nada, la madre de la prometida...

MUEBLISTA.- Estupendo, estupendo... Señora... Todo preparado, adelante, adelante... Claro, queda a decidir el dormitorio... ¿Cama matrimonial o dos camas gemelas? Por aquí...


(Los guía a través del establecimiento. PATRICIA, ofendida).


PATRICIA.- ¡Qué pregunta!... ¡Cama matrimonial!


(El MUEBLISTA y ROQUE se han adelantado, charlando entre ellos. FERNANDA, molesta).


FERNANDA.- Patricia, por favor, son ellos quienes deben decidir. ¿Tú qué dices, Tarsicio?

TARSICIO.- Yo lo moderno, dos camas...


(El MUEBLISTA se ha detenido ante un dormitorio con una cama).


MUEBLISTA.- (Sin que nadie le haga caso, ponderará el estilo, la madera, las telas, etcétera..., de acuerdo con el decorado).

FERNANDA.- (Con ternura) ¡Qué bobo eres, hijo!...


(ROQUE ya está tumbado en el lecho, dando botes; roza la procacidad al comentar:)


ROQUE.- ¡Menudos saltos váis a pegar aquí!

FERNANDA.- Si depende de tu Tarsicio, no creo... ¿Y tú, qué dices?


(MARI PILI, desenfadada, sonríe para hacer menos brutal su respuesta).


MARI PILI.- Ah, yo lo que diga Tarsicio... Y mejor todavía dormiremos separados.


(El MUEBLISTA ha pasado a un dormitorio contiguo).


MUEBLISTA.- (Sigue sus explicaciones).


(ROQUE se levanta de la cama, pasmado).


ROQUE.- ¿Dormitorios separados?


(PATRICIA, ominosa).


PATRICIA.- Si me lo da el corazón... Si tengo un pálpito... A mí, esta boda...

MARI PILI.- No empieces, mamá... Es mucho más higiénico.

ROQUE.- Y más caro...


(TARSICIO defiende la postura de MARI PILI).


TARSICIO.- Tienes razón. Además, como yo ronco mucho... Aparte, yo no sé por qué le dáis tanta importancia al dormitorio. ¿Total, para qué sirve un dormitorio?


(ROQUE, a FERNANDA, asombrado).


ROQUE.- ¿Pero tú lo estás oyendo?


(FERNANDA se limita a hacer un justo gesto, porque TARSICIO sigue).


TARSICIO.- Lo importante es el salón... (Al MUEBLISTA). A ver, ¿dónde está el salón?

MUEBLISTA.- Por aquí... (Sigue con sus explicaciones técnico-artísticas, sin que nadie le preste atención).


(Todos tras el MUEBLISTA y TARSICIO, que ha cogido del brazo a MARI PILI).


ROQUE.- ¿El salón? ¿Importante el salón para unos recién casados?

MARI PILI.- El sitio donde se hace la vida, ¿no? Bueno, pero el comedor, aparte...


(ROQUE busca la mirada de PATRICIA, que se lamenta, siguiendo al MUEBLISTA, que los guía al "salón").


PATRICIA.- Con la educación que le he dado yo a esta hija...


(TARSICIO tira de MARI PILI hacia un tresillo).


TARSICIO.- ¡Ah, el sofá, mira qué bien! (Se sienta; la sienta). Bárbaro, bárbaro... Imagínatelo: por la tarde, llego a casa, me pongo la bata, viene el gato...


(Hasta el MUEBLISTA mira a la pareja, pasmado).


MARI PILI.- Nada de gato...

TARSICIO.- Bueno... Yo cojo el ABC, tú vienes de la cocina...


(MARI PILI, implacable).


MARI PILI.- ¿Por qué tengo que estar en la cocina?

TARSICIO.- Es un decir... Estás aquí, a mi lado. Llegan las diez, oímos el parte de Radio Nacional de España y...

MARI PILI.- (Lo mismo). No. Yo, la gramola. ¿Dónde está la radio gramola?


(Se levanta TARSICIO para mirar a su alrededor y se planta ante él PATRICIA, muy ágil a pesar del zapato ortopédico).


PATRICIA.- ¿Y yo?


(TARSICIO no comprende, mira a MARI PILI, que dice algo que debe ser obvio).


MARI PILI.- Se vendrá a vivir con nosotros, ¿no?


(TARSICIO decide sobre la marcha).


TARSICIO.- Ah, bueno... Pues nada, usted estará en su cuarto...

PATRICIA.- Ya. (Da un paso hacia TARSICIO). Un cuarto con ventana al patio, claro...

TARSICIO.- Pues...


(Y no puede decir más, porque PATRICIA le suelta una patada impresionante con el zapato ortopédico y le da justo en la horcajadura).


PATRICIA.- ¡Miserable!


(TARSICIO, las manos en el bajo vientre, salta y ulula).


TARSICIO.- ¡Mis partes, papá, me ha dado en mis partes!


(En el revuelo, ROQUE auxilia a TARSICIO, FERNANDA protesta, MARI PILI censura a su madre).


ROQUE.- Déjame ver, hijo...

FERNANDA.- ¡Habráse visto la bestia!

MARI PILI.- Mamá, no tienes derecho... Parece mentira...


(Se engalla PATRICIA).


PATRICIA.- Ah, entonces, a ti no te importa que metan a tu madre en un zaquizamí...

MARI PILI.- ¡Pero si Tarsicio ni siquiera ha dicho la palabra patio! Es que eres imposible, mamá...


(Y se apresura tras el MUEBLISTA, que guía a padre e hijo).


MUEBLISTA.- Aquí, en el aseo... Lo mejor es el agua fría... Que meta los testículos en la pila...


(FERNANDA carga contra PATRICIA).


FERNANDA.- Porque soy una señora, que si no... Los ojos le sacaba a usted, por mala...

PATRICIA.- Ah, ¿sí? Pues ahora me voy...


(Y, en efecto, se larga muy airosa dando grandes zapatazos en el suelo).


MARI PILI.- Mamá... Mamá...


(Pero desiste y vuelve hacia el cuarto de aseo, abre la puerta).


¿Qué tal?


(ROQUE la cierra).


ROQUE.- Fuera, mujeres fuera... (A TARSICIO, abriendo el grifo). Lo malo es si te viene una orquitis...

TARSICIO.- Pero, ¿cómo voy a meter los huevos en el lavabo?


(Subiéndose a un taburete, se inquieta).


¿Qué es la orquitis?


(ROQUE vigila el nivel del agua en el lavabo).


ROQUE.- Que se te ponen los huevos como quesos de bola. Y luego no puedes tener hijos...


(Parece que la información tranquiliza a TARSICIO).


TARSICIO.- Ah, bueno...

ROQUE.- Vamos a ver... Súbete a esa banqueta.


(Debe descubrir algo extraño en los genitales de TARSICIO, porque cambia de opinión).


Un momento... (Investiga). Pero... (hace un movimiento brusco).

TARSICIO.- ¡Aiiiiiiiiiiiii!


(ROQUE, estupefacto, levanta la mirada, y encuentra la de TARSICIO en el espejo).


ROQUE.- Pero, entonces, tú no descapullas...

TARSICIO.- Salvaje...


(ROQUE se pone serio).


ROQUE.- Claro, ¡así se comprende lo de las dos camas, los dos cuartos!... O sea, que tú...

TARSICIO.- ¡Qué daño me has hecho, papá!...

ROQUE.- Bueno, esto se arregla rápido. Tú descapullas aquí mismo, como me llamo Roque... Cógetela, vamos...

MARI PILI.- (Off). Tarsicio... ¿Qué tal va?

ROQUE.- (Hacia la puerta). Bien, bien... (A TARSICIO). Pobre muchacha... Menuda luna de miel si no llego a enterarme... ¡Que te la cojas!

TARSICIO.- Pero, ¿para qué?

ROQUE.- Trae aquí...


(Por sus gestos, ROQUE ha debido obligar a TARSICIO a cogerse el pene).


Así... Agarra fuerte, sin miedo... Y ahora, a la de tres, tiras para atrás con toda tu alma... Venga: una, dos y ¡tres!


(Evidentemente, es ROQUE quien tira).


TARSICIO.- ¡Aiiiiiiiiiiiiiiiiiii!


(Terminado el alarido, la voz satisfecha de ROQUE).


ROQUE.- Ya está, completamente descapullado.


*J., J. y C. son tres de mis amigos que, pese a no conocerse entre sí, tienen algo en común: carecen de prepucio. Según me han contado, de pequeños padecían una contumaz fimosis de la que sólo se libraron gracias al frío escalpelo. Como yo me salvé de tal defecto, y ni soy hebreo, ni anglosajón, ni formo parte de los Borbones, puedo presumir de hallarme tan entero como el día que vine al mundo. Aún así, solidario, quiero homenajear a mis camaradas con un fragmento del guión original de
La corte de Faraón, de José Luis García Sánchez, en que el genial Rafael Azcona hace sufrir a Tarsicio (Josema Yuste) una descarnada operación de frenillo a manos de Roque (Fernando Fernán Gómez), su expeditivo padre. Completan la escena Ana Belén, Mary Carmen Ramírez y María Luisa Ponte, en los papeles respectivos de Mari Pili, Fernanda y Patricia, al principio detallados. La comedia, en suma, hecha oro puro. Va por ellos y por ustedes.

Titiriteros*

Posted by : Le poinçonneur | 24 feb. 2010 | Published in

No sé cómo se sentirán los titiriteros al comprobar que el nombre que denomina su oficio ha adquirido matices de insulto. Titiritero es la forma chusca de rebajar la categoría de los actores españoles. Lo veo aquí y allá. Cada vez que un comediante expresa una opinión política el clamor de antipatía que despierta se resume en un nombre pronunciado con enorme desprecio: titiritero.

Hay que ser muy ignorante para ensuciar la nobleza de ese oficio. Tal vez aquellos que vivan ajenos por completo al universo de la imaginación infantil no sepan calibrar lo que para un niño significa un espectáculo de títeres. Desde el teatrillo callejero más modesto al que llega al Teatro Real, como las espectaculares marionetas de Enrique Lanz representando El Retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla, todos tienen su valor. Uno de los espectáculos españoles más reseñados en Nueva York el año pasado fue el de las marionetas del grupo aragonés Caleidoscopio. Yo asistí aquel sábado mágico de oscuridad y muñecos fluorescentes y compartí la emoción de unas criaturas a las que los titiriteros hicieron soñar con esa cualidad de lenguaje universal que posee el títere. Recuerdo a los titiriteros al final de la función: vestidos con mallas negras para hacerse invisibles, sudorosos, felices por haber llenado un gran teatro y haber demostrado la magia sin fronteras de su oficio.

Pero hay más. No entiendo qué ha pasado en este país para que, recién salidos de una dictadura, en los setenta, se respetara a los cómicos aunque gran mayoría de ellos se declararan de izquierdas, y ahora seamos incapaces. ¿Éramos más tolerantes? ¿Entendíamos entonces que no es necesario coincidir políticamente con alguien para apreciar su trabajo? Los medios que fomentan ese desprecio alientan un espíritu antidemocrático, aunque se les llene la boca con la palabra concordia.

Elvira Lindo
, El País, hoy.

*Hace tiempo escribí en otro lugar un artículo con la misma temática y que expresaba idéntica opinión que el texto de Elvira Lindo arriba adjunto. Como ella, encuentro asqueroso tratar de degradar el noble arte de los cómicos con maneras tan zafias como sus pronunciadores. En cualquier caso, Elvira y yo somos -otra vez- unos ingenuos: esperar cierta sofisticación en según qué plataformas equivale a pretender que las ovejas balen en esperanto.
Las pobres, ay, hacen lo que pueden.

Présidentielle

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Razones por las que no aguanto a Luis Tosar

Posted by : Le poinçonneur | 23 feb. 2010 | Published in


  1. Porque tiene demasiada barba.
  2. Porque es el novio de Marta Etura.
  3. Porque siempre hace de chungo.
  4. Porque tiene a Marta Etura para él solo.
  5. Porque su mirada me intimida.
  6. Porque pasea del lado de Marta Etura.
  7. Porque nadie me ha invitado a ver Celda 211.
  8. Porque se despierta junto a Marta Etura.
  9. Porque en Te doy mis ojos era un impresentable.
  10. Porque puede cenar con Marta Etura cuando le da la gana.

Space Invaders

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VÍDEO: ALFA ROMEO.

Los Saboya

Posted by : Le poinçonneur | 22 feb. 2010 | Published in

Es probable que parte del descrédito que la Monarquía sufre en este nuestro país tenga que ver con el plomizo deambular de sus miembros, incapaces de dar a su pueblo la legítima cuota de diversión que, tras costearlos, nos pertenece. Atrás quedaron los años juveniles y levantiscos del Rey, cuando se escapaba en moto de sus escoltas dando pábulo a todo tipo de leyendas y sucedidos. Defenestrado -ay- el colorista Marichalar y semiocultas las Infantas, no queda hoy de los Borbones más que unos titulares en retirada, un heredero insulso y una consorte que no conecta con la audiencia. De aquí a la Tercera, pues, sólo quedan unos lustros, como certeramente he pronosticado aquí y allá en más de una ocasión. Al tiempo.

Otros clanes palaciegos, sin embargo, tienen clarísimo que sus puestos sólo pueden sostenerse rozando lo circense. Inserto aquí a los Windsor o los Grimaldi, siempre prestos a alimentar tabloides a base de escándalos periódicos sabiamente dosificados. El súbdito sufragador, al menos, se regocija, lo que resulta de la más elemental justicia.

Los más vividos connaisseurs nos relamemos sólo de imaginar el huracanado vodevil en que habría devenido Italia si tras el referéndum de 1946 -de dudosa limpieza- los Saboya no hubieran tenido que salir por piernas. Exiliados a la fuerza durante casi sesenta años hasta su amnistía de 2002, los otrora reinantes han mantenido su legado histórico a través del racial Víctor Manuel, hijo de Humberto II y contemporáneo de nuestro soberano. Casado en Las Vegas en 1970 con la hoy muy recauchutada Marina Doria, del matrimonio nació Manuel Filiberto, virtual heredero y conocido en los ambientes televisivos transalpinos con el sobrenombre de Il Piripicchio.

Los amantes de la carnaza disfrutamos como lelos hace unos años, cuando, en plenas celebraciones del enlace entre los Príncipes de Asturias, Víctor Manuel, con unas copas de más, arreó un par de puñetazos a su primo Amadeo de Aosta en las escalinatas de la Zarzuela. Tuvieron que separarlos Ana María de Grecia y un jeque árabe, ante la mirada estupefacta de un Juan Carlos que hubiera podido ser cuñado del agresor si Franco no se hubiera opuesto a su noviazgo con la bellísima María Gabriela. De haber fraguado el compromiso, con el devenir de los años, nuestro Rey hubiera visto cómo su hermano político era vinculado con el tráfico de armas, la logia masónica P2 y diferentes tramas golpistas de extrema derecha contra el Estado italiano. Por no mentar sus períodos carcelarios, el primero derivado del proceso a que fue sometido en Francia en 1987 tras matar a un hombre de un disparo en Cerdeña mientras se hallaba en estado de embriaguez, saldado con una ridícula condena de seis meses. Su segunda temporada a la sombra -preventiva, esta vez- vino a causa de su presunta implicación, en 2006, en un oscuro asunto de evasión de divisas, corrupción, falsedad en documento público y favorecimiento de la prostitución. En estos momentos, se halla a la espera de juicio.

Viene todo esto a colación a cuenta de la última y descacharrante intervención pública de la familia, representada para la ocasión por el impagable Manuel Filiberto, que, consciente de sus deberes, acaba de participar en el Festival de la Canción de San Remo. Il Piripicchio -que ya había aparecido en el Mira quién baila de la RAI- ha cosechado un meritorio segundo puesto, para escándalo de algunos desagradecidos que no saben apreciar el valor del genuino camp cuando lo tienen delante. En este enlace, los interesados podrán disfrutar de Italia, amore mio, el patriótico tema objeto de controversia, compuesto parcialmente por el propio aristócrata.

Cabe preguntarse, en estas circunstancias, cuál hubiera sido la reacción del pobre Luigi Tenco, suicidado en 1967 en el marco del Festival. Ante lo actual, lo suyo no pasó de un quítame allá esas pajas.

1st

Posted by : Le poinçonneur | 21 feb. 2010 | Published in

Sin comerlo ni beberlo, este libelo cumple hoy su primer año. Podría decir mucho, pero me contendré: a todos, a todas, una vez más, infinitas gracias por acompañarme estos 365 días.

Continuamos para bingo.

After

Posted by : Le poinçonneur | 20 feb. 2010 | Published in

Con el desparpajo que me conceden los tres cuartos de botella de Ribera del Duero que acabo de echarme entre pecho y espalda, le robo este post a Troyana a propósito de After, ajustado análisis de la segunda adolescencia que lo que quedamos de la Generación X estamos viviendo en estos momentos de tránsito entre la treintena y la cuarentena.

Como toda adolescencia, la segunda contiene momentos amargos, llenos de incertidumbre y desazón -el acné, por suerte, quedó atrás-. Como toda adolescencia, también, proporciona ratos de desenfreno imprescindibles para afrontar lo que queda de trayecto.

Tengo la sensación de que mis mejores años han quedado atrás. Poco me importa: siempre he sido un gran defensor de los decadentes. Y es que la decadencia, amigos, sólo es patrimonio de los verdaderamente grandes -entre los que aspiro, iluso, a ubicarme: hace lustros que no tengo abuelas-. Únicamente puede caer quien ha estado en lo alto, y yo, en mi modestia, alcancé cumbres notables.

Va por ustedes.

Saber estar

Posted by : Le poinçonneur | 19 feb. 2010 | Published in

Forges, El País, hoy.

Esta tarde vi llover

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Roberto Carlos, Sony Music. Letra de Armando Manzanero.

El mito cumple años

Posted by : Le poinçonneur | 18 feb. 2010 | Published in


Juncal

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

La serie Juncal se estrenó en TVE la primavera de 1989. Primorosamente escrita y dirigida por Jaime de Armiñán, narra las desventuras de José Álvarez, un antiguo y prometedor torero a quien una cornada en una pierna apartó de los ruedos pocas temporadas después de su alternativa. Juncal, cojo y sesentón, es retratado como un calavera que subsiste gracias a la caridad de Teresa, su amante, tras haber abandonado a su esposa e hijos un par de décadas atrás.

Juncal, de herencia murciana, vive en Sevilla, y cada mañana, al pasar frente a la Maestranza, se para a saludarla. No tiene más recursos que los que le procura Teresa -mil pesetas diarias y un paquete de tabaco-, por lo que acostumbra a sablear a próximos y conocidos. Desayuna de gorra en el café de doña Emilia, a cuenta de una fianza que nunca abona. Vicente el Búfalo, limpiabotas y amigo incondicional, le aguanta las borracheras y le presta el dinero que no tiene. Atiende, también, embelesado, a la narración de sus antiguas corridas, siempre trufadas de referencias a Lobero, el toro que lo imposibilitó.

Juncal es Paco Rabal. Teresa, Emma Penella. Doña Emilia y Búfalo son María Luisa Ponte y Rafael Álvarez, El Brujo. Les acompañan -entre otros- Fernando Fernán Gómez, Manuel Zarzo, Carmen de la Maza, Beatriz Carvajal, Luis Miguel Calvo, Cristina Hoyos y Lola Flores.

Juncal y yo hemos pasado un par de días juntos, disfrutándonos, por gentileza de mi DVD. Hacía más de veinte años que no nos veíamos, pero el calor del reencuentro entre viejos amigos no entiende de calendarios.

Tomen nota.

Blanca y radiante*

Posted by : Le poinçonneur | 17 feb. 2010 | Published in


*Blanca Romero en el calendario Larios 2010. Cayetano, amigo, está claro: Dios da pan a quien no tiene dientes.

FOTO: LARIOS.

Accueil

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SoundRacer V8*

Posted by : Le poinçonneur | 16 feb. 2010 | Published in

*Más información (modelo V10), aquí.

Elektra King

Posted by : Le poinçonneur | 15 feb. 2010 | Published in

A finales de los noventa, los incondicionales de la saga double O-seven ya habíamos aceptado al apolíneo Pierce Brosnan como sustituto del fugaz Timothy Dalton, bajo cuya esforzada pero ineficaz égida la franquicia acabó la década anterior en estado comatoso. El irlandés, años atrás, ya había sido el candidato original de los Broccoli para suplir al simpar Roger Moore hasta que su ligazón contractual con el folletín Remington Steele echó al traste las negociaciones.

En cuanto a su performance, el penúltimo Bond fue de menos a más en sus cuatro incursiones fílmicas, en las que acabó por encontrar un correcto tono a medio camino entre la socarronería de Moore y la contundencia del primer Connery, sin conseguir igualar a ninguno de los dos.

En su tercera cinta -la irregular El mundo nunca es suficiente (1999)-, el extelevisivo se enfrenta al delirante Renard, interpretado por un desquiciado Robert Carlyle recién salido de Full Monty. Renard -sin duda el villano más imbécilmente lamentable de toda la serie- es un terrorista que pretende alterar el comercio mundial de petróleo y que se caracteriza por tener una bala incrustada en el cerebro que le hace insensible a cualquier dolor y que multiplica su fuerza física hasta extremos abracadabrantes. El proyectil, que se desplaza lentamente en su sesera, ha de acabar por matarle, pero, hasta entonces, le convierte en un trasunto canijo del increíble Hulk. El potaje es tan infumable que no gastaré más líneas en tratar de aclararlo: que lo haga quien se atreva.

Así las cosas, más que nunca, el interés de la propuesta reside en la escuadra femenina, compuesta en esta ocasión por la italiana Maria Grazia Cuzinotta -vista y no vista como la chica del cigarro- y la estadounidense Denise Richards, tan recauchutada como apetecible en su rol de la científica nuclear Christmas Jones.

Hasta aquí detallo lo recurrente: entro ahora en el terreno de lo áurico. Y es que la partenaire principal de 007 no es otra que la francesa Sophie Marceau -poco dada al género de acción-, cuya exquisitez se encarna en la rica heredera Elektra King, a quien Renard secuestró y acabó captando para su organización en un claro guiño a la historia real de la mítica Patty Hearst. De acuerdo con su gilipollesco cómplice, la tornadiza socialite no tiene otra obsesión que cargarse Estambul haciendo estallar un submarino atómico para, de paso, y aprovechando el caos subsecuente, reconducir el transporte de crudo oriental hacia Europa al oleoducto que acaba de inaugurar.

A pesar de lo hilarante del planteamiento, la gélida King, bellísima e inasible, se conduce por el metraje con tal contundencia que llega a hacer olvidar las más que tremendas lagunas argumentales, concentrando con justicia la atención que su carisma merece. Tras engatusarlo y manipularlo hasta la exageración, acaba sorpresivamente muerta de un disparo por un Bond enrabietado ante su propìa impotencia, componiendo una escena tan tremebunda como inolvidable para los amateurs. Quede, empero, para la historia la deliciosa secuencia en que una desembridada Marceau tortura a su rival en un remedo finolis de nuestro patrio garrote vil: dulce punición, voto a Bríos.

FOTO: MGM/DANJAQ/UA.

Vuelve lo auténtico*

Posted by : Le poinçonneur | 13 feb. 2010 | Published in


*Si yo tuviera un ápice de iniciativa -cosa difícil-, querría ser como Colin Chapman, aquel
connaisseur inglés que, de la nada, creó una empresa y un equipo de Fórmula 1 con la autenticidad como alfa y omega. De su mano salieron algunos de los más maravillosos coches de carretera y competición jamás proyectados. Frente a la dinámica inflacionista de sus coetáneos Enzo Ferrari y Ferry Porsche, el vivido Chapman siempre prefirió restar un kilo a sumar un caballo: la elegancia hecha técnica. Ahora, la escuadra Lotus vuelve a la categoría reina, y, con ella, las siglas ACBC en el morro de un par de monoplazas. Que sea para bien. Más información clicando en la imagen.

La segunda oportunidad (24)

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El mar.

VÍDEO: PACO COSTAS.

Cosas que me dan pereza (4)

Posted by : Le poinçonneur | 12 feb. 2010 | Published in


Che t'aggia di

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Mina y Adriano Celentano, PDU.

Marcianas

Posted by : Le poinçonneur | 11 feb. 2010 | Published in

Alesa Produccions. Guión y dirección de Sintu Amat. Intérpretes: Alicia Orozco y Txe Arana.

Scandale dans la famille*

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ex.

(De ex, prep. lat).
1. adj. Que fue y ha dejado de serlo. Ex ministro, ex marido.
2. com. Persona que ha dejado de ser cónyuge o pareja sentimental de otra.

yerno.

(Del lat. gener, genĕri).
1. m. Respecto de una persona, marido de su hija.

*Más información, aquí.

Varas de medir

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Es cosa sabida que, en esta tierra nuestra, a la que menos te esperas salta un -o una- gilipollas. Hace unos años, estaba desayunando en un bar con unos compañeros de estudios cuando una de las integrantes de la reunión empezó a relatar algo que le había sucedido a una amiga suya, de profesión ginecóloga.

Hete aquí que la citada ginecóloga -cuyo gremio tiene por misión, recordemos, inspeccionar las partes nobles de las damas, llegando como máximo a los senos- recibió en su consulta a una chica inmigrante de confesión musulmana. Al indicarle que se desnudara para la revisión, la paciente obedeció y quedóse en cueros, mas conservando en su cabeza el hiyab. Ante este hecho, la amiga ginecóloga de mi compañera le exigió que se desprendiera del pañuelo, a lo que la afectada se negó. Insistió nuevamente, y volvió a negarse. Tras un tercer y ya más contundente exhorto, la examinada se quitó el velo, pronunciando antes, alterada, la siguiente sentencia: hoy tú me haces quitarme el pañuelo, pero mañana yo seré quien te obligue a ponértelo.

Concluido el relato -convenientemente teatralizado con un énfasis que haría las delicias del mismísimo Stanivlaski-, en nuestro corrillo se desató la indignación. Pronunciáronse exclamaciones sobre la intransigencia de la mora, rasgáronse vestiduras acerca del futuro de nuestra cultura judeocristiana.

Yo, apurando mi té, convine en censurar las palabras de la foránea, aunque no pude resistirme a reseñar que, tal vez, en lo desafortunado de la respuesta tuviera algo que ver la injustificable actitud de la médica, al no constar en qué podía interferir que la joven magrebí tuviera la cabeza cubierta si de lo que se trataba era de examinarle el coño -me encanta recurrir al taco en ciertas circunstancias-. Que igual -rematé-, la paciente se sintió comprensiblemente humillada por tan gratuita como xenófoba imposición, y por ese motivo salió por peteneras.

Mi observación no tuvo el más mínimo eco, así que le di un bocado a mi ensaimada y me concentré en la lectura de un diario deportivo. A mi alrededor, entre aspavientos, España seguía desintegrándose.

Place

Posted by : Le poinçonneur | 10 feb. 2010 | Published in

FOTO: DREW LEAVY/FOTOPEDIA.COM.

Mascotas

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Hace años, aunque pueda parecer mentira, yo era aún más imbécil que en la actualidad. Eran tiempos en los que me jactaba de mi desprecio -o, al menos, no aprecio- por los animales, tal era mi idiotez.

Alguna vez, obligado, me tocó sacar a pasear a los perros de mis suegros. Maldije entre dientes al recoger sus mierdas del suelo con una bolsa de plástico. Me acordé de sus ancestros cada vez que me ensuciaban los pantalones con sus patas polvorientas de mugre callejera.

Los gatos, sin embargo, me provocaban el sentimiento contrario. Aunque me resistía a reconocerlo, siempre admiré su elegancia, su distancia, la autonomía con que se conducen.

El 22 de junio de 2008, una presencia saltó delante de nuestro coche. Paré, convencido de que, al poner el pie en el suelo, mi existencia jamás volvería a ser la misma. Ante mis ojos, apareció un pequeño gato siamés, temeroso, que se ocultaba tras un hierbajo en la acera. Sentenciado, lo recogí y transporté a casa en una bolsa de papel. El gato -que resultó ser gata- tenía aproximadamente un mes. Recibió el nombre de Mina y lleva con nosotros desde entonces.

Mina ha conquistado nuestro domicilio. Nos muerde -flojito- cuando se aburre, destroza el sofá, duerme en la cama y toma posesión de todo aquello que estima apetecible. Llena de pelos nuestra ropa -hasta mis calzoncillos, ya que sestea en el cajón de las prendas íntimas- y se sube a la cornisa de la chimenea con una agilidad que ya querría Carl Lewis en sus mejores tiempos.

Mina -en honor a la Mazzini, diva entre las divas- está enferma. Padece una insuficiencia renal crónica que, probablemente, reducirá su vida en más de un 50%. Pensar en cuando nos deje me parte el alma. Mientras tanto -ahora está perfecta-, me dejo los euros y la voluntad en darle los mejores cuidados.

Dormimos juntos, vemos películas al alimón y nos peleamos a la hora de la comida. Muy pocas personas me han hecho sentirme tan querido como esta bola de pelo cuando me lame las manos hasta dejármelas en carne viva. Para muchos de mis congéneres -incluidos varios miembros de mi familia- no paso de ser un outsider, cuando no the black sheep. Me importa un carajo: para mi gata soy cojonudo, y con un solo ronroneo es capaz de curarme mil depresiones.

Puede que sea por todo esto que, el otro día, acabé llorando a moco tendido con Marley y yo, afortunada crónica del amor entre animales, racionales y lo contrario. Poco importa que el main character sea perro: el mensaje es exactamente el mismo.

El día que Mina me falte, no me busquen. No estaré para nadie.

El asesinato de Richard Nixon

Posted by : Le poinçonneur | 9 feb. 2010 | Published in

Olvidado por historiadores y documentalistas, Samuel Byck era un pobre desgraciado de Philadelphia que el 22 de febrero de 1974 intentó secuestrar un DC-9 de Delta Airlines que debía despegar de Washington con destino a Atlanta. Su propósito no era otro que estrellarlo contra la Casa Blanca y acabar con la vida del presidente Nixon, a cuya Administración culpaba de todos sus males.

Byck, desempleado, divorciado y con problemas psiquiátricos, se llevó por delante a George Neal Ramsburg, policía del aeropuerto Baltimore, y al copiloto del vuelo, Fred Jones. Hirió también al comandante, Reese Loftin. Con el segundo de a bordo muerto y el piloto con un disparo en el hombro, pretendió que una pasajera, a punta de pistola, ayudara a manejar el avión. Tras forcejear con una azafata, fue abatido a tiros por el agente Charles Troyer, que utilizó el arma del ya inerte Ramsburg. Agonizante, Byck se voló los sesos en el suelo de la cabina con el revólver del 22 que había robado a un amigo. Horas antes, había enviado por correo varias cintas magnetofónicas a diferentes personalidades de renombre -entre ellas, el músico Leonard Bernstein- en las que detallaba las razones que le movían a perpetrar el frustrado magnicidio.

En 2004, la patética historia fue llevada a la pantalla por Niels Mueller, producida -entre otros- por Alfonso Cuarón y Leonardo DiCaprio. El papel del don nadie Byck recayó en un más que brillante Sean Penn, acompañado para la ocasión por los excelentes secundarios Don Cheadle, Naomi Watts y Jack Thompson.

Una obra no ya recomendable, sino meramente imprescindible, que muestra la cara B del llamado sueño americano. No se la pierdan.

El varón domado

Posted by : Le poinçonneur | 8 feb. 2010 | Published in


Anda mi mujer amagando con intensificar la rutina carcelaria que todo matrimonio impone al varón medio. Después de controlarme la dieta, la entrepierna, la tarjeta de crédito y las llaves del coche, pretende, inclemente, ahondar aún más en la senda de la represión de mis derechos fundamentales.

Y es que, como jurista que soy, defiendo que la libertad de expresión, según la Constitución, no exige vigilia para su ejercicio, reivindicable las 24 horas del día.

Una arpía, no digo más.

La aberración*

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

La aberración histórica de que herederos ideológicos del franquismo sienten en el banquillo al juez que intentó investigar los crímenes de aquel régimen, a demanda de familiares de víctimas que todavía yacen en fosas comunes, lleva camino de consumarse. Como si entráramos en el túnel del tiempo o el pasado más oscuro retornara, el juez del Tribunal Supremo Luciano Varela, instructor de las querellas por prevaricación formuladas por el sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad, ha concluido que hay motivos para enjuiciar a Baltasar Garzón por abrir una causa penal contra el franquismo. Ironía máxima: está pendiente de resolver otra del mismo tenor nada menos que de Falange Española.

A Garzón le queda todavía la posibilidad de apelar a la sección de la Sala Segunda del Supremo que admitió a trámite las querellas. Pero visto el tono y el contenido del auto de Varela -que más parece una sentencia condenatoria que una resolución en fase instructora-, pocas dudas caben sobre el curso del procedimiento. Las consecuencias inmediatas serían la suspensión cautelar de Garzón y su extrañamiento de la Audiencia Nacional, en la que acumula a lo largo de 23 años un ingente balance de actuaciones en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia económica.

Es cierto que la "conciencia del juez no puede erigirse en tribunal de la conciencia de la ley". Pero se entiende que eso sucede cuando su actuación es manifiestamente contraria a derecho y queda fuera de lo jurídicamente defendible. No es el caso. La competencia de Garzón en la causa contra el franquismo suscitó una controversia jurídica que quedó resuelta por el órgano competente: la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Es más, la tesis competencial a favor de Garzón, aunque minoritaria, ha tenido defensores en la jurisdicción. El propio Varela parece moverse en esa controversia jurídica al polemizar en su auto, incluso en primera persona, con el juez querellado e intentar rebatir sus argumentos. Constituye, pues, una deducción temeraria afirmar que Garzón siempre "fue consciente de su falta de competencia".

Que la posición de Garzón, tanto sobre su competencia como sobre las cuestiones anexas -prescripción del delito, carácter de crimen contra la humanidad, aplicación de la Ley de Amnistía, etcétera-, fuera jurídicamente cuestionable no implica que tuviera carácter prevaricador. Ni la Ley de Amnistía ni la de Memoria Histórica pueden coartar la autonomía del juez penal en la averiguación del delito. Es injusto y ofensivo atribuir al intento de juzgar los crímenes de la dictadura la finalidad de burlar la voluntad de las Cortes democráticas de España. Sólo faltaba que en este asunto Garzón quedara como un intérprete falsario de la voluntad democrática de los españoles, y quienes se han querellado contra él como los auténticos intérpretes de esa voluntad.

El País
,
hoy.

*Llevaba unos días queriendo escribir un post a propósito del acoso y derribo contra Baltasar Garzón cuando, esta mañana, me he topado con este atinado editorial de El País. Como estoy de acuerdo al ciento por ciento con su contenido, lo incluyo aquí, añadiendo que, personalmente -y no siendo don Baltasar santo de mi devoción-, la operación me parece un insulto al conjunto de los españoles. A muchos, además, se nos cae por este motivo la cara de vergüenza. Ajena, naturalmente.

Vencidos*

Posted by : Le poinçonneur | 7 feb. 2010 | Published in

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada,
va en el Rucio la armadura,
y va ocioso el caballero,
sin peto y sin espaldar.

Va cargado de amargura
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá quedó su ventura
en la playa de Barcino,
frente al mar.

Cuántas veces, Don Quijote,
por esa misma llanura,
en horas de desaliento
así te miro pasar
y cuántas veces te grito:
"Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar.

Hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura,
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.

Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo,
contigo pastor".

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero
de retorno a su lugar.

Joan Manuel Serrat, Mediterráneo (Sony Music, 1971). Original de León Felipe.

IMAGEN: PICASSO.

*A todos los vencidos que algún día seremos vencedores.

Carmen Amaya*

Posted by : Le poinçonneur | 6 feb. 2010 | Published in


A menudo, suelto aquí que yo, básicamente, me considero un mierda. Para muchos, tal aseveración no es sino una boutade recubierta de falsa modestia. Yerran. No aspiro en este valle de lágrimas más que a dejar alguna huella -confío que positiva- en próximos más o menos inmediatos. Mi aparente severidad de juicio no es otra cosa que sana modestia: nada mejor para la propia salud mental que ponerse a uno mismo en el sitio que en justicia corresponde.

Tal modestia, empero, me permite gozar de lo auténticamente grande con la distancia que la perspectiva facilita: si no pierdo un segundo en adorarme, podré emplear mis energías en admirar lo sublime sin atisbo de contaminación egocéntrica.

Es por ello que no encuentro mejor destino a esta madrugada de sábado que dedicar unas líneas a Carmen Amaya, la mítica bailaora barcelonesa retratada por Rovira-Beleta en Los Tarantos, filme tan irregular como imprescindible en mi acervo sentimental. Por un solo segundo de su genio diera yo media vida.

*Carmen Amaya fue, probablemente, la habitante más célebre del Somorrostro, el misérrimo poblado de chabolas que se extendió en lo que es hoy la Vila Olímpica. Amén del Somorrostro, el Carmel, Montjuïc, el Camp de la Bota y otros enclaves de similar calado fueron hogar transeúnte de miles de foráneos de diferentes provincias españolas que, en los ya lejanos cincuenta, nunca se avergonzaron en reconocerse inmigrantes. A ellos, a mi familia, a tantas otras que vinieron a Catalunya a buscar un futuro mejor, va dedicado este post.

FOTO: COLITA.

La segunda oportunidad (23)

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Manos al volante.

VÍDEO: PACO COSTAS.

Marinos visionarios

Posted by : Le poinçonneur | 5 feb. 2010 | Published in


Mi compadre Jose, que es un maledicente, me envía por mail este recorte, que supuestamente pertenece al Diccionario Marítimo Español de 1831. Según amaga mi avieso cordobés, nuestros ancestros navegantes parecían albergar, se conoce, el don de la clarividencia.

Sin entrar ni salir, y en honor tanto al pluralismo como al remitente, aquí dejo la especie, y que cada palo aguante su vela -nunca mejor dicho-.

Feliz fin de semana.

7 seconds

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Neneh Cherry y Youssou N'Dour, Columbia-Sony Music.

SMS

Posted by : Le poinçonneur | 4 feb. 2010 | Published in

Hará como una semana, según mi costumbre, acudí a almorzar a mi bar-restaurante habitual, un lugar más que acogedor donde Encarna, la mestressa, me cuida como una segunda madre. Tomaba yo asiento cuando, en la mesa contigua, se acomodó un caballero septuagenario de elegante estampa. Enseguida se reunió con él un cincuentón de melena aznaril, también de cuidado aspecto aunque algo entrado en carnes. Pedimos todos a la camarera lo que nos apeteció.

Una vez servidos los correspondientes menús, me disponía a saciar mi apetito cuando, en la proximidad, el cincuentón inició lo que, más que conversación, convirtióse pronto en soliloquio. Mientras yo atacaba con fruición unos deliciosos fideos con almejas enfrascado en la lectura de un Motor 16, mi puntual vecino desgranaba el relato de una serie de peripecias que le estaban ocurriendo con su teléfono móvil, temática a priori banal que no penetraba en mis oídos más que por puro accidente.

El citado comensal detalló prolijamente la escalofriante factura que acababa de recibir -unos seiscientos euros-, importe que, según explicaba a su compañero, debíase a unos mensajes que, a euro y medio cada uno, y a razón de diez o quince diarios, recibía en su terminal. Al escuchar la cifra -pronunciada con toda tranquilidad-, mi atención abandonó la lectura automovilística para concentrarse en mi oreja izquierda.

Entre cucharada y cucharada, el orador continuó refiriendo que, pese a haberse quejado a su operadora, no conseguía poner fin a la sangría. Al parecer, la cosa derivaría de unas llamadas que había realizado a una línea 803. Para hablar con mujeres, precisó calmadamente. Infería el afectado que, de algún modo, y sin dar su consentimiento, su número había sido interceptado y ahora lo estaban esquilmando a base de SMS de pago por recepción.

Total, por hablar con mujeres, repetía. Y en ésas que, con el segundo plato, cerré mi revista y me concentré con discreción en la peripecia, procurando no girar la cabeza y fascinado por haber conocido -siquiera tangencialmente- a uno de los imprudentes de los que hablaba en un reciente post.

Ante la indiferencia del elegante septuagenario -que encontraba infinitamente más atractivo su bistec con patatas que la perorata del de enfrente-, el ingenuo telefónico insistía en exculpar a las chicas con las que se comunicaba. Ellas hacen su trabajo, remataba, generoso, sin desmentir su intención de seguir gozando de sus servicios.

Tenía ya ante mí la crema catalana del postre en el instante en que, desatado, el panoli confió a su acompañante que, últimamente, las cosas no le funcionaban. Problemas empresariales y personales entre los que el asunto del móvil no era más que una fruslería. Si pudiera, me iría a vivir a la República Dominicana, suspiraba. Es que en la República Dominicana, al cambio, con cuatro duros de aquí vives como un rey.

Estaba casi por darle la razón cuando precisó que, naturalmente, lo mejor de la República Dominicana eran las tías. Es que allí hay unas tías impresionantes. Al oír mencionar el mujerío, el setentón levantó ligeramente la vista hacia el conferenciante. Éste, sorprendido por la súbita atención, se vio en la obligación de matizar: pero oye, con condón, ¿eh?, que yo lo hago con condón. Que no soy ningún desgraciado*. Al tiempo que apuraba mi manzanilla, la narración alcanzó cotas delirantes, relativas a una antigua enfermedad venérea contagiada por una prostituta que ocasionó el actual celo profiláctico.

Tocadas las tres y cuarto, empero, mi curiosidad se había desvanecido junto con mi apetito, así que recogí mi chaqueta y el Motor 16 y me fui sin esperar al desenlace, dejando sobre el mantel los diez euros del menú. La constancia, ay, nunca ha sido mi fuerte.

*Desgraciado, en catalán -idioma en que se desarrollaba la conversación- tiene una connotación despectiva mucho más acusada que en castellano (N. del T.).

Hristo y el inglés

Posted by : Le poinçonneur | 3 feb. 2010 | Published in

Brel

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FOTO: PIERRE FOURNIER/CORBIS.

¿Irreverencia?

Posted by : Le poinçonneur | 1 feb. 2010 | Published in

FOTO: ABC/TOUCHSTONE.

Sin cine

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Hoy los cines de Cataluña no abren sus puertas. Están de huelga contra el proyecto de cuotas de doblaje y subtitulado que el Govern trata de imponer. Que los cines cierren los lunes es como si los conductores de máquinas quitanieves hicieran huelga en el mes de agosto. Los lunes son una bofetada de tal calibre contra los sueños, que ese día saben mal hasta las palomitas. El ideal sería que no fuera necesario legislar sobre nada. Pero el mundo de los negocios ha demostrado sobradamente que no hará ningún esfuerzo positivo por el ciudadano a menos que le obliguen. Así que en un país donde se legisla sobre el tabaco, el alcohol, la interrupción del embarazo y el horario de apertura comercial, no es raro que se legisle sobre la lengua.

Tampoco es razonable que en Cataluña el porcentaje de exhibición de cine en catalán roce el 3%. Los empresarios dicen que no hay demanda de cine en catalán y han redactado un estudio donde ven amenazados sus ingresos si se les obliga a cumplir con un 50% de cuota en catalán en aquellas películas que superan las 20 copias de explotación en el territorio. El estudio se adentra en la ciencia ficción, es algo así como si Avatar fuera considerado realismo costumbrista. En Cataluña las radios y las televisiones más vistas son en catalán, así que parece que hay gente en ese rincón del planeta que habla y sueña en catalán. En Francia hace años que resolvieron la cuestión imponiendo a la entrada para películas dobladas un pequeño recargo que se destina a mejorar las condiciones de los cines, preservar el patrimonio, velar porque haya salas repartidas equitativamente por toda su geografía y fomentar la versión original. Aquí lo triste es que el Govern, para poder tirar hacia adelante con una reforma razonable, que preserve la virtud del bilingüismo, va a acabar destinando dinero de sus arcas para costear los doblajes en catalán, es decir, subvencionando a la Warner, a la Paramount, a la Disney. Existiendo tantas carencias en nuestra vida educativa y formativa, llegar a una conclusión así es para echarse a llorar.

David Trueba
, El País, hoy.