Pasión hortícola

Posted by : Le poinçonneur | 30 ene. 2010 | Published in

Anteayer, un mi feligrés pidió:

Y yo, servicial, le ofrezco:

Confiando haber correspondido a la atención prestada, me despido cordialmente esperando nueva visita. A mandar.

La segunda oportunidad (22)

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El reventón.

VÍDEO: PACO COSTAS.

Tres veces te engañé

Posted by : Le poinçonneur | 29 ene. 2010 | Published in

Paquita la del Barrio, Discos Musart.

Advertencia

Posted by : Le poinçonneur | 28 ene. 2010 | Published in

El Roto, El País, 26-01-2010.

New kids on the block

Posted by : Le poinçonneur | 27 ene. 2010 | Published in


No constituye novedad alguna decir que este libelo no es precisamente el más visitado del ciberespacio, probablemente por la escasa calidad de sus contenidos y por muchas otras razones que, por más que me empeñe, jamás lograré desentrañar. Aun así, puedo presumir de un público limitado, pero fiel, lo que me enorgullece y me impulsa a seguir pergeñando contenidos con que agasajar su cortesía.

En los últimos días, empero, la nómina de habituales se ha incrementado con un par de amables internautas que me siguen con inusual fruición. Uno de ellos se conecta desde una empresa alemana con sede en Múnich, mientras que su colega padece mis desvaríos en pleno corazón de mi amada Nueva York.

Siempre es difícil saber qué hace que alguien se interese por las propuestas de uno. No creo merecer gran atención, pero si me la conceden, intentaré estar a la altura de las circunstancias y corresponder a mis recién estrenados lectores con el mismo entusiasmo que a los antiguos.

No quiero concluir sin dedicar una última y cordial mención -obligada- para quien, posiblemente, sea mi seguidor o seguidora más incondicional: Jazztel, Granada, un par de visitas diarias.

A todos, a todas, nuevos, nuevas, fijos, fijas, frecuentes y ocasionales, mi más sentido agradecimiento.

Cosas que me dan pereza (3)

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Neige

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Agustín González

Posted by : Le poinçonneur | 26 ene. 2010 | Published in

El inconmensurable Agustín González Martínez nació en Madrid el 24 de marzo de 1930. En su juventud, inició diversas carreras universitarias -entre ellas, la de Filosofía y Letras-, pero su vocación artística le hizo abandonarlas en favor del Teatro Español Universitario -el mítico TEU-, donde tuvo su primer contacto con las tablas. Jamás volvería a bajarse.

Calvo, y de físico y voz particulares, los papeles de galán le estuvieron vedados desde el principio. Aun así, en 1954 debutó en el cine de la mano de Juan Antonio Bardem con Felices pascuas, inicio de una trayectoria fílmica que comprendería casi centena y media de títulos, entre los que destacaron Atraco a las tres, Volver a empezar, Los santos inocentes o Belle Époque.

Histriónico, brilló en multitud de roles secundarios tanto en la comedia como en el drama, siendo especialmente memorables sus delirantes curas -La escopeta nacional, La corte de Faraón-, próximos al poder y a la buena mesa. Colaboró repetidamente con Berlanga, Camus, Fernán-Gómez o Garci, que lo dirigió en Tíovivo c. 1950, su última película. Fue también habitual su presencia en la pequeña pantalla, casi siempre en series cómicas tan estupendas como Historias de la frivolidad o las más recientes Los ladrones van a la oficina o 7 vidas .

Era hermano de Manuel González, componente del grupo Los Brincos, y mantuvo una relación sentimental durante más de treinta años con la gran actriz María Luisa Ponte, con quien jamás llegaría a casarse.

Adorado por el público más exigente, González se despidió de los escenarios a finales de 2004 con la obra Tres hombres y un destino, en la que compartía cartel con José Luis López Vázquez y Manuel Alexandre. Pocas semanas después, su estado de salud se deterioró, falleciendo en Madrid el 16 de enero de 2005.

Agustín González es, a qué decirlo, uno de mis actores favoritos. Somos legión quienes lo echamos de menos. Quede aquí, aunque insignificante, mi homenaje.

La raza catalana

Posted by : Le poinçonneur | 25 ene. 2010 | Published in


Mis incondicionales saben de mi querencia hacia los filmes apocalípticos, astracanantes y de catástrofes en general. No faltan en mi videoteca las diferentes entregas de Aeropuerto, La aventura del Poseidón, La guerra de los mundos y otros títulos de similar calado. Últimamente, empero, y en tanto que hambriento adicto al pasmo y la adrenalina, no hallo en la cartelera propuestas suficientemente contundentes en cuanto a desastres y calamidades, tal es la altura a la que Hollywood ha situado el listón.

Por suerte, para combatir el síndrome de abstinencia, siempre me queda -por gentileza del gran No a todo- el recurso al programa que el humorista César Vidal presenta en Libertad Digital TV. Qué más quisieran los guionistas de 2012 que llegarle a la suela del zapato.

Con el maestro, infalible, les dejo.

Charla de barbería*

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Martin: There, you finally look like a human being again. You shouldn’t wait so long between haircuts, you cheap son of a bitch.

Walt: Yeah, I’m surprised you’re still around. I was always hoping you’d die off and they’d get somebody in here who knew what he was doing instead of the do-up dago you are.

Martin: That’ll be 10 bucks, Walt.

Walt: 10 bucks? Jesus Christ! What are you, half Jew or something? You keep raising the prices.

Martin: It’s been 10 bucks the last 5 years, you hard-nosed, cheap, Polack son of a bitch.

Walt: Keep the change.

Martin: See you in 3 weeks, prick.

Walt: Not if I see you first, dipstick.


Gran Torino
, Malpaso, 2008. Guión y dirección de Clint Eastwood.

*Dedicado a R. -hermano- y a la testosterona. Inclúyanse mis disculpas, de ser necesarias.

Pocopoinçonneur*

Posted by : Le poinçonneur | 23 ene. 2010 | Published in

*Si alguien se anima, puede imitarme aquí.

La segunda oportunidad (21)

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La furgoneta de reparto.

VÍDEO: PACO COSTAS.

Il venait d'avoir 18 ans

Posted by : Le poinçonneur | 22 ene. 2010 | Published in

Dalida, Orlando Entertainment.

¿Será que le gusto a Carme?

Posted by : Le poinçonneur | 21 ene. 2010 | Published in

Cosas que me dan pereza (2)

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S.A.R.*

Posted by : Le poinçonneur | 20 ene. 2010 | Published in


deslumbrar.
(De des- y lumbre).

1. tr. Ofuscar la vista o confundirla con el exceso de luz. U. t. c. prnl.
2. tr. Dejar a alguien confuso o admirado. U. t. c. prnl.
3. tr. Producir gran impresión con estudiado exceso de lujo.

*Ruego me disculpen, llego tarde al quiosco.

Pe

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No es que sea mi actriz favorita, pero tiende a gustarme más que a lo contrario. Aquí se la suele poner a caer de un burro, mas, como todos sabemos, la envidia forma parte intrínseca de nuestro carácter. Al que no aguanto es a su actual novio, qué le vamos a hacer.

Tiene la virtud, eso sí, de convertir un físico corriente en una bomba de relojería con cuatro complementos. A la vista de las primeras fotos, en Nine está, sencillamente, para comérsela.

FOTO:
EL PAÍS/THE WEINSTEIN COMPANY.

Secrétaire*

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*Banda sonora, aquí.

Marchoso sexagenario*

Posted by : Le poinçonneur | 19 ene. 2010 | Published in

Walter Röhrl probando el nuevo Porsche 911 GT3 en el Autodromo del Levante (Binetto, Italia).

*En estos tiempos de prejubilaciones forzosas, es muy probable que un hombre próximo a los 63 años pase sus mañanas tomando el sol sentado en el banco de un parque público. Herr Röhrl, suertudo entre sus coetáneos, puede permitirse el lujo de seguir domando caballos a centenares. Brindo por él, ejemplo de la valía intrínseca a la experiencia, ese tesoro tan poco valorado por tanto gilipollas con puesto de mando.

VÍDEO: PORSCHE.

Soltería rediviva (otra vez)

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IMAGEN: FOX.

Cosas que me dan pereza (1)

Posted by : Le poinçonneur | 18 ene. 2010 | Published in

Presidential blonde

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Como soy un cotilla -con ínfulas, eso sí, de analista de política internacional-, se me antoja harto interesante la reseña que El País publicó ayer sobre Marilyn y JFK, de François Forestier, periodista del semanario Le Nouvel Observateur. Recién editado en España por Aguilar, el libro, como su propio título indica, indaga en la más que divulgada relación sexual entre la star Marilyn Monroe y el presidente estadounidense John F. Kennedy, ambos de infausto destino.

Aun sin haberlo leído, aventuro que la miga del trabajo estará en el detalle de la cotidianeidad de los escarceos presidenciales, trufados de microfonazos de los servicios secretos. Microfonazos que, en un momento dado, podrían haber servido tanto para proteger al mandatario como para chantajearlo, bien lo sabían los capos mafiosos que se la tenían jurada. El andamiaje principal, sin embargo, resulta, por conocido, menos atrayente: quién no sabe que la Monroe era una histérica y JFK un pichabrava. Que la primera soñaba con suceder a Jacqueline mientras su amante apenas la consideraba una muesca más en su cabecero.

Es difícil saber qué hubiera sido de Kennedy para la posteridad sin su visita a Dallas del 22 de noviembre de 1963. Aun siendo notable su intervención en la crisis de los misiles cubanos, es probable que el 99% -por no decir el 100- de su mito recaiga en su asesinato televisado y en una cierta galanura siempre cara al papel couché. Según Forestier, el presidente era eyaculador precoz, y yo, por mi parte -esas cosas se llevan en la cara- le auguro unas dimensiones íntimas poco espectaculares. Añádanse sus problemas de espalda -debía usar un corsé ortopédico- para desmentir con total certeza las huracanadas prestaciones amatorias que la leyenda le atribuye. En cuanto a lo político, me da en la nariz que el verdadero estadista era el fiscal general Robert, hermano en lo sanguíneo y lo balístico, que apenas le sobrevivió cinco años en los que, al parecer, halló tiempo para consolar a la viuda Jackie antes de que ésta hiciera el negocio de su vida casándose con Onassis.

Que por cierto, Bobby también se encamó con Marilyn, cuentan las crónicas, lo que termina de redondear el triste y usable papel de la mujer que el 29 de mayo de 1962, en el Madison Square Garden, practicó la felación pública más famosa de la historia.

Barquito de papel

Posted by : Le poinçonneur | 17 ene. 2010 | Published in

Barquito de papel,
sin nombre, sin patrón
y sin bandera,
navegando sin timón
donde la corriente quiera.

Aventurero audaz,
jinete de papel
cuadriculado,
que mi mano sin pasado
sentó a lomos de un canal.

Cuando el canal era un río,
cuando el estanque era el mar,
y navegar
era jugar con el viento,
era una sonrisa a tiempo,
fugándose feliz
de país en país,
entre la escuela y mi casa,
después el tiempo pasa
y te olvidas de aquel
barquito de papel.

Barquito de papel,
en qué extraño arenal
han varado
tu sonrisa y mi pasado,
vestidos de colegial.

Cuando el canal era un río,
cuando el estanque era el mar,
y navegar
era jugar con el viento,
era una sonrisa a tiempo.

Joan Manuel Serrat
, Sony Music (Mediterráneo, 1972).

La segunda oportunidad (20)

Posted by : Le poinçonneur | 16 ene. 2010 | Published in

El perro.

VÍDEO: PACO COSTAS.

Soltería rediviva

Posted by : Le poinçonneur | 15 ene. 2010 | Published in


Llevo un par de días solo en casa -mi libertad acaba mañana-. Para matar el tiempo entre estos muros silenciosos, según mi costumbre, me he organizado unas soirées exquisitas -no soy de los que se aburren-. En medio de una lonely party, hago un punto y seguido para indicar a mis feligreses de sexo masculino cómo pueden imitarme y convertirse en felices Rodríguez por una noche sin moverse de su domicilio ni faltar a su voto de fidelidad conyugal .

Necesitarán:

-1 esposa/compañera en viaje de trabajo a 1.500 km de distancia.
-1 gata que les ría las gracias.
-1 pizza al gusto -o, en su defecto, un bocadillo de jamón handmade tamaño XXL-.
-1 pack de cervezas de calidad -recomiendo Moritz o A.K. Damm-.
-2 ó 3 de películas en DVD relativas a las siguientes temáticas: ciencia-ficción, terror, acción o erotismo -se admiten las directamente pornográficas-. Si no es aficionado al cine, una consola de videojuegos convenientemente equipada conseguirá el mismo efecto.
-1 sofá lo más cómodo posible.
-1 pijama de diseño infame.
-1 barba de varios días.
-4 ó 5 revistas de coches.

Combínense los ingredientes anteriores sin orden ni concierto -la anarquía, en este caso, favorece el buen término-. Los resultados, garantizados, elevarán sus niveles de autoestima y testosterona hasta cotas jamás soñadas. Procuren, eso sí, deshacerse de las pruebas del delito antes del retorno de su media naranja -por lo general, siempre poco comprensiva con estas pequeñas licencias-.

Repetir al menos una vez por trimestre.

IMAGEN: FOX.

L'Empordà*

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Sopa de Cabra, Música Global.

*De todos los grupos que conformaron lo que a principios de los noventa se denominó como rock català -convenientemente auspiciado por el poder convergente entonces imperante- Sopa de Cabra fue, a mis xarnegos ojos, el más independiente y de mayor calidad. Aquí va una buena muestra.

Echemos una mano

Posted by : Le poinçonneur | 14 ene. 2010 | Published in


Éstos son los teléfonos y números de cuenta de distintas ONG que colaboran en las tareas de salvamento y ayuda humanitaria a las víctimas del terremoto de Haití. La Caixa, por su parte, dispone de esta sencilla aplicación en su página web para realizar donativos con idéntico destino -se admiten también tarjetas de débito/crédito de otras entidades-.

Yo acabo de donar 30 euros a Cruz Roja. Mi estrechez económica -endémica- no se agravará mucho más. La de ustedes -si es el caso; si no, tanto mejor- tampoco.

Anímense. Hacemos falta.

VIÑETA: RAMÓN/EL PAÍS.

Franco embalsamado

Posted by : Le poinçonneur | 13 ene. 2010 | Published in


Tengo pendiente más de un post dedicado a las cadenas de búsqueda que, caprichos del Google, proveen de visitantes -ocasionales o no- a este libelo. Las hay de lo más delirante, tal que, en muchas ocasiones, me lo paso mejor consultándolas que escribiendo: un signo más de mi vagancia congénita.

Hoy, un amable internauta ha entrado aquí buscando una foto de Franco embalsamado. Fiel a la vocación de servicio público de este cuadernillo, no puedo menos que complacer las demandas de mi audiencia y ofrecer lo que no es sino un pedazo de historia. Me perdonarán que, en lugar de colgar la imagen directamente, me limite a indicar un link a la misma, ya que, si grande es mi afán de servir, mayor aún es mi preocupación por la estética -soy, ya saben, medio gay-.

Mientras tanto, y en atención a algún que otro incondicional del Caudillo que por aquí concurre de vez en cuando -que lo sé, pillines-, coloco una mucho más agradecida instantánea de su ídolo en su juventud. De cuando en el Ejército le llamaban Franquito o el Comandantín. Lo de Miss Canarias 1936 aún no había llegado.

Con ella les dejo.

Fusée

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Nouvelle vague

Posted by : Le poinçonneur | 12 ene. 2010 | Published in



Haciendo clic en las capturas anteriores, mis feligreses podrán acceder a Hotel Existence y Mi nave de los locos, premières absolutas en el acervo panfletario hispano. Sus autores respectivos -mi esposa y uno de mis amigos más queridos- atesoran entusiasmo, carisma y vivencias imborrables -ambos me han visto desnudo-. Ahora, casi al alimón, han decidido compartir con el orbe sus más íntimas inquietudes. Brindo por ellos.

Visítenlos. Son gentes limpias, cumplidoras y de total confianza. Mi antítesis, en una palabra.

Lo evidente

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El Roto, El País, hoy.

Artist of the Century*

Posted by : Le poinçonneur | 11 ene. 2010 | Published in


Dicen las crónicas que el Rey acaba de cumplir 75 años. Una fruslería reduccionista para quien es, por derecho propio, eterno.

*De todos los calificativos dedicados a Elvis, mi favorito siempre ha sido el de Artist of the Century. Con todo, se queda corto: no es el artista del siglo -por el XX-, sino de los siglos. De todos, pasados y futuros.

Malasangre

Posted by : Le poinçonneur | 10 ene. 2010 | Published in

Malasangre se escapó al doblar la esquina.
Le abrió su capa la noche y le escondió.
Y con los ojos colorados, la vecina
del entresuelo
amaneció.
...y no ha de buscarte más
solloza y jura
sentadita en el cubo de la basura.

Aún piensa que el rocío
y la barriga hueca
te dirán por dónde volver.
Que cruzarás la calle,
empujarás la puerta
y buscarás algo de comer.
Que mancharás la alfombra,
bajarás los ojos
y te irás a esconder a un rincón
afligido...
Malasangre consentido.

Mala sangre, dice, que anda por tus venas...
..."Fíjese usted que no es la primera vez".
..."Que se alborota con calor y luna llena".
..."Que se desespera,
y tras cualquiera
echa a correr".

Mala sangre que te salva,
perro ingrato,
de que te dio cariño, cobijo y plato,
y te entregó su casa,
sus noches de invierno
y su calor de buena mujer.
Convirtió en caricias
tus lamidos lerdos
y te enseñó el hocico a mover.
Muchas son las deudas,
perro callejero.
Cualquier día no vas a ser
bienvenido.
Malasangre consentido.

Qué alegría
la del sol cuando te vea
festejando con el día,
sin bozal y sin correa.

Y no vuelvas a rondar esa escalera,
que en cualquier momento puede suceder,
que te dejen de un mal golpe de tijera
sin atributos
para ejercer.

Y uno menos a sembrar de hijos la Tierra...
Y hay tantas calles,
tanto sol
y tanta perra necesitando marido,
Malasangre consentido,
Malasangre consentido.

Joan Manuel Serrat, Sony Music (...para piel de manzana, 1975).

La segunda oportunidad (19)

Posted by : Le poinçonneur | 9 ene. 2010 | Published in

Choque de frente.

VÍDEO: PACO COSTAS.

Camille Montes

Posted by : Le poinçonneur | 8 ene. 2010 | Published in

Me produce especial repelús la actual tendencia revisionista que los grandes estudios aplican en relación a sagas míticas más que consolidadas en el imaginario colectivo. Normalmente, la cosa consiste en rodar en penumbra -que siempre aporta solemnidad-, multiplicar por cuatro las escenas violentas y poner de protagonista a un tío con cara de palo que convierta a Lee van Cleef en Jim Carrey por la vía de la comparación. Pestiños como El caballero oscuro son el resultado.

Incondicional que soy de la franquicia de los Broccoli desde mucho antes de la pubertad, es fácil suponer mi inquietud cuando se anunció el nuevo giro que se daría a las desventuras del veterano agente isabelino a través del fichaje de Daniel Craig. Previo pago de la entrada, llegó la tranquilidad: a pesar del shock que me supuso ver a Bond en porreta sufriendo tortura en sus partes íntimas, la propuesta se me antojó deslumbrante. Refundación sí, pero de la buena.

Y es que tal fue el éxito de la inapelable Casino Royale que acabó por desmerecer a Quantum of solace, su más que correcta secuela. Ciertas deficiencias narrativas, agudizadas por una inédita continuidad argumental -nunca un filme Bond retomó el hilo del anterior- dejan en notable bajo lo que antes fue matrícula. No pasa de ahí el drama, por más que se empeñen algunos agoreros. Sólo la espectacular car chase del inicio, la mejor desde Goldeneye -Aston contra Alfa: el sueño de un connaisseur- vale más que las tres Matrix juntas. Reseñables también los villanos: Mathieu Amalric -el correoso conseguidor Dominic Greene- y Jesper Christensen, tan afortunado como inasible en su rol de Mr White, el líder de Quantum, trasunto posmoderno de la antigua SPECTRA de los tiempos de Connery.

Con todo, lo diamantino de la propuesta se encarna, una vez más, en la protagonista femenina. Nadie mejor que la desarmante modelo rusa Olga Kurylenko para dar vida a Camille Montes, una improbable boliviana de origen eslavo dispuesta a todo para vengar a sus padres, asesinados por el travieso general Medrano -Joaquín Cosio-, postizo exdictador del país andino.

La historia traumático-justiciera de la Montes remeda al instante a la Melina Havelock que Carole Bouquet bordó en Sólo para tus ojos. La gran diferencia entre ambas reside en que, mientras la francesa rezumaba fría sofisticación, la contemporánea Kurylenko exuda puro sexo desde el primer minuto.

Descalza, magullada y embutida en un vertiginoso traje negro en medio del desierto chileno, la más reciente bondette -que actúa, además, de forma muy correcta-, está tan desfachatadamente buena que su contemplación debiera estar prohibida para alguien que, como el que esto escribe, tuviera antecedentes de problemas cardíacos.

Ayer, despreciando el peligro, la paladée en Blu-ray y a 42 pulgadas. En el fondo, en mi familia, llegar a viejo siempre resultó una ordinariez.

Vente pa Madrid

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Ketama y Antonio Flores, Sony Music.

Viva la Fisher

Posted by : Le poinçonneur | 6 ene. 2010 | Published in

Si yo fuera quien quisiera ser, levantaría oleadas de admiración por mi serena belleza, mi cuerpo escultural, mi astronómica cuenta corriente y mis cientos de muescas en el cabecero. Como no lo soy, tengo que arrastrarme con lo que Dios me dio, ante lo que no me queda, a menudo, otra defensa que el humor.

Físicamente no valgo un pimiento, mi trayectoria profesional no es la de un triunfador -qué decir de mi bolsillo- y cultivo varias enfermedades crónicas -una de ellas no precisamente leve-, circunstancias todas que sobrellevo con la alegría que me caracteriza, qué remedio me queda.

Es por ello que me muerdo las uñas por tener que perderme el a buen seguro descacharrante monólogo que Carrie Fisher presenta estos días en Broadway y que -me temo- habrá caído de la cartelera la próxima vez que pise la Gran Manzana.

La Fisher, anclada de por vida a esa saga galáctica que empezó bien y acabó fatal -o viceversa, cosas de las precuelas- tiene a bien descojonarse de sí misma a cuenta de sus debes, entre los que cuenta alcoholismo, drogadicción y trastorno bipolar, amén de una carrera que un generoso calificaría de irregular. Algunos dicen que la religión es el opio de las masas. Pues bien, yo tomé masas de opio religiosamente, suelta en una de las perlas del espectáculo.

A mí, que siempre la he estimado, si me la mentan, mi primera palabra no será para Star Wars, sino para su secundario en Cuando Harry encontró a Sally..., manifiesto que supera y centuplica a todo lo que haga George Lucas en esta vida y las siguientes. Ídem para Shampoo, donde lucía carne adolescente para un Warren Beatty huracanado como as usual.

Retomando el hilo inicial, hay que tenerlos muy bien puestos para satirizarse a uno mismo, más de forma pública. Yo, que siempre seré un mierda, no paso de hacerlo mal y a ratos en esta gacetilla, reducto de mediocridad. Mi Carrie, arrojada, lo aventa a voz en grito desde un escenario y en la capital del mundo.

Para ella la gloria, más que merecida.

Quai

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Ellos no

Posted by : Le poinçonneur | 5 ene. 2010 | Published in


Por razones muy personales que no corresponde aquí revelar, estoy particularmente sensibilizado contra la utilización de los niños por parte de los adultos para fines que no les competen en absoluto. Por la especial e intensísima protección que merecen en relación a nuestras disputas y mezquindades, la cosa no sólo me indigna, sino que me revuelve hasta la naúsea. No es mucho mejor -no digo nada que no se sepa- mi opinión hacia la política del PP y sus acólitos en multitud de asuntos -por no decir todos-.

Ahora, en Madrid, ocurre esto. Qué asco, amigos.

20 años sin Juantxu*

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

No recuerdo aquella semana navideña de 1989 como se recuerda un reportaje, sino como una pesadilla. También fue una premonición. Yo había salido de Madrid, semanas antes y acompañada por el fotógrafo Juantxu Rodríguez, para realizar un trabajo que recogería la labor de los jesuitas españoles en América Latina. En Panamá, nuestro objetivo se vio brutalmente truncado.

Una semana después de nuestra llegada a la capital panameña, Juantxu y yo regresamos a España. Yo lo hacía viva, por los pelos, y él, en un féretro sellado. Ésa es la pesadilla.

Recuerdo Panamá como una ciudad blanca, de calor pegajoso y ondulantes crestas de palmeras bordeando el océano; recuerdo la sensualidad de la gente y recuerdo también a Rodrigo, que nos hizo de chófer, y a Rafael Candanedo, periodista local que se convertiría en un gran ayuda, y recuerdo unas cervezas compartidas con el delegado de la agencia EFE, Andreu Claret, que me puso al corriente del momento tirantísimo que se vivía en el país a causa de la disputa por el canal, por las malas relaciones entre el general Noriega y su antiguo patrocinador, el Gobierno de Estados Unidos, en ese momento presidido por George Bush, padre, que mientras dirigió la CIA había sido quien más usó a Noriega como agente doble.

También recuerdo una madrugada -poco antes de la una, hora local- en que me desperté súbitamente, creyendo no haber desconectado el televisor. "Una película de tiros", pensé. Y no. Los disparos se escuchaban en las cercanías de nuestro hotel, el Marriott. Desde el ventanal abierto a un paisaje paradisíaco vi algo que nunca antes había podido contemplar con tanta perspectiva. Un bombardeo. Un genuino, auténtico, supertécnico y moderno bombardeo, por parte del ejército más poderoso del mundo, sobre uno de los barrios más paupérrimos de la capital, El Chorrillo.

Juantxu usó la puerta que comunicaba nuestras habitaciones para entrar en la mía y, con su audaz sonrisa de joven reportero gráfico sin miedo, exclamó: "¡Han invadido! ¡Tengo montado el trípode!". Pues se necesitaba inmovilidad para captar las siluetas monstruosas de los aviones, el infierno de fuego que parían sobre los panameños indefensos. Yo le dije que callara, que los norieguistas estaban tomando rehenes norteamericanos en el hotel, perteneciente a una cadena gringa. Echados en el suelo, escuchamos la radio. Ninguna emisora daba noticia alguna, hasta que conseguí conectar Radio Caracol, a la que llamaban panameños desesperados, contando lo que estaba ocurriendo.

Nunca recuperamos el trípode, ni las fotos que hizo Juantxu en aquel momento. En cuanto se hizo de día nos largamos con lo puesto y el imprescindible material de trabajo, y nos dedicamos a recorrer la ciudad con Rodrigo, que había dimitido instantánea y hábilmente de su empleo en el casino del hotel para convertirse en nuestro chófer.

Recuerdo que la ciudad que encontramos a la salida del hotel -en adelante pernoctaríamos en la Embajada de España, en donde el titular, don Tomás Lozano, se comportó como un padre- no se parecía en nada a la que había creído entrever a mi llegada. Recuerdo los carros de combate USA, las avionetas achicharradas de un helipuerto turístico, y más tarde, tras una inútil conferencia de prensa en la ya obsoleta cancillería panameña -Guillermo Endara, el títere adiposo puesto por Bush, había jurado la presidencia en una base de la zona del canal; Noriega estaba en paradero desconocido-, recuerdo haber tenido que correr entre disparos hasta la legación española, que se encontraba al otro lado de la plaza. Recuerdo los saqueos, perpetrados por panameños de todas las clases sociales -un hombre intentaba sacar de una tienda una lancha motora, manejando el volante; una mujer arrastraba varias piezas de tela de brocado; otros arrastraban lavadoras, frigoríficos, cascos de peluquería-; recuerdo los ojos de ira del propietario de un supermercado, que se defendía de los saqueadores armado con un palo, y cómo se echó a llorar cuando le pagué una botella de imprescindible whisky, mientras sus compatriotas trataban de asaltarle. Recuerdo las patadas contra los cierres metálicos de la muchedumbre enajenada, los alaridos de los norieguistas linchados, los cuerpos que se amontonaban en los pasillos de la morgue del hospital de Santo Tomás. Recuerdo a los prisioneros, maniatados y boca abajo en los parques, con las botas de los marines en sus espaldas. Recuerdo, sobre todo, que los soldados de las fuerzas invasoras, que habían bombardeado una ciudad para imponer la democracia, no hicieron nada para impedir que el caos les asegurara la necesidad de orden.

El 21 de diciembre, Juantxu y yo volvimos al hotel Marriott para intentar recoger nuestras pertenencias. Se hallaba en poder de los norieguistas cuando lo abandonamos, y ahora lo controlaban tropas estadounidenses. Por encima del hombro de uno de los soldados que nos conminaron a marcharnos vi cadáveres alineados en el vestíbulo. Tal vez entre ellos se encontraba el amable director que nos había invitado a una copa en ese mismo lugar, que ya pertenecía a otro mundo: el vestíbulo, con su Santa Claus montado en reno colgado del techo, era un símbolo de la locura, de la destrucción. Como la ciudad entera.

Recuerdo que retrocedimos hacia un edificio destinado a convenciones, y que vimos acercarse lentamente un convoy de los marines por la avenida que bordea el mar, y permanecimos quietos mientras giraba en dirección al Marriott, y a nosotros, que montábamos la guardia enfrente. Había otros fotógrafos: entre ellos, Roberto Armicione, de Reuters en Honduras, y uno o dos franceses. Yo miré a mi alrededor, buscando francotiradores. Ni uno. Ni dónde esconderse.

No sé quién abrió fuego antes, seguramente los que llegaban, incapaces de distinguir a los suyos, entre otras cosas porque Estados Unidos había proporcionado los uniformes del Ejército panameño. Lo que sí sé es que la tanqueta que encabezaba la comitiva detuvo sus disparos, tras abatir a unos cuantos de los suyos. Luego, la torreta de donde salía el fuego dio un giro de 45 grados y enfocó al grupo de periodistas. Eché a correr entre las detonaciones que me ensordecían, con Rodrigo y un amigo, hacia la única protección que se nos ofrecía, por risible que parezca: el automóvil. Antes de apretujarme con los otros bajo su panza llamé a Juantxu a gritos, pero él se había ido con su cámara. Le vi caminar hacia delante y caer, pero quise pensar que lo hacía para tomar una foto mejor. Era tan joven. En realidad, ya estaba muerto. Una bala le atravesó el ojo izquierdo y así murió, abrazadito a su cámara.

Fue una pesadilla y una premonición. Porque regresé a España con un féretro y con la convicción de que Estados Unidos inauguraba una nueva era de intervenciones imperialistas ajenas a la legalidad internacional, en las que la presencia de la prensa libre no iba a ser bienvenida. Con los soldados habían aterrizado sus propias cadenas de televisión, que instalaron sus estudios en las bases del canal y empezaron a difundir información embustera y sesgada.

Esto es lo que recuerdo de Panamá. No lo que escribí.

Maruja Torres, El País, 06-08-2006.

*El 21 de diciembre de 1989, Juantxu Rodríguez, fotógrafo del diario
El País, murió en Panamá abatido por marines del Ejército estadounidense mientras cubría la invasión que derrocó a Noriega. Maruja Torres, a su lado, salvó la vida casi por casualidad. La cronista, desde entonces, nunca ha dejado de rendirle tributo, ya sea en sus memorias -Mujer en guerra, Planeta, 1999-, en la reseña anterior o en vídeos como éste. Con motivo del 20º aniversario de la muerte de Juantxu se ha organizado una exposición con sus obras en la Escuela de Fotografía Centro de Imagen de Madrid (Fuenterrabía, 4). Una buena ocasión para recordar, además, a José Couso, Julio A. Parrado, Ricardo Ortega y todos los periodistas españoles caídos en conflictos bélicos, quizá por querer mostrar lo que no debía ser mostrado. Desde aquí, mi homenaje a todos ellos.

Bendito amanecer

Posted by : Le poinçonneur | 3 ene. 2010 | Published in


Aunque, como casi todas, ella misma no se lo cree -normalmente insiste en darse el visto bueno sólo cuando va repintada, repeinada, revestida y retaconada-, mi mujer, también como casi todas, está deliciosa recién despierta, en la cama, y, a poder ser, en cueros. Sin artificios ni accesorios de ningún tipo. Me sitúo más allá del puro sexo: entro en el delicado jardín de lo sublime.

Como comentaba hace poco el buen Álex -no recuerdo si en este panfleto o en el suyo-, nada hay más bello que el cuerpo desnudo de una dama. Para muestra, esta fotografía de Natalia Verbeke que hoy publica El País Semanal.

Pura lírica.

FOTO: JERÓNIMO ÁLVAREZ/EL PAÍS.

El señor A.

Posted by : Le poinçonneur | 2 ene. 2010 | Published in


Ayer murió el señor A., uno de mis profesores de la EGB. Aunque no detallaré aquí su nombre -por respeto a su intimidad y a la de su familia-, sí querría expresar en público mi agradecimiento a alguien sin el que, en cierto modo, no sería quien soy en estos momentos.

Buen viaje, profe. Que le vaya bonito.

La segunda oportunidad (18)

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Alcance por detrás.

VÍDEO: PACO COSTAS.

Ciega, sordomuda

Posted by : Le poinçonneur | 1 ene. 2010 | Published in

Shakira, Sony Music.

VÍDEO: MTV.