Le temps passe

Posted by : Le poinçonneur | 31 jul. 2009 | Published in

Johnny Hallyday y Ministère A.M.E.R. Mercury.

Puesta a punto

Posted by : Le poinçonneur | 30 jul. 2009 | Published in

Después de demasiados meses sufriendo un ventilador de CPU estruendoso y una memoria RAM que se caía a pedazos, he llevado el ordenador a arreglar. Los resultados han sido los siguientes:

ANTES

Nivel de velocidad:

Nivel de ruido:


AHORA

Nivel de velocidad:

Nivel de ruido:


No sé por qué pospongo tanto las cosas.

Vuelve el hombre*

Posted by : Le poinçonneur | 29 jul. 2009 | Published in

*Banda sonora, aquí. Foto: Público.

Jeroglífico

Posted by : Le poinçonneur | 28 jul. 2009 | Published in

Ciclista famoso.

La segunda oportunidad (presentación)

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Algún duendecillo informático ha dejado inactivos los links de los capítulos de Infidels que con tanto entusiasmo ofrecía en este panfleto. Procedo, pues, a borrar las entradas y a quedarme con las ganas de ofrecer a mis lectores la que es mi serie favorita. Ajo y agua.

Para sustituirla, qué mejor que los vídeos de La segunda oportunidad, el legendario programa de TVE con que el gran Paco Costas contribuyó, a finales de los setenta, a inocularme en las venas el amor por la gasolina. De gran calidad y espectaculares -para la época- efectos especiales, la producción tenía como objetivo principal la educación de los conductores, elemento básico de cualquier atisbo de seguridad vial. Ejecutados por el mítico cascadeur francés Alain Petit, los cacharrazos eran de impresión. No menos impresionante era el ahínco que yo echaba en reproducirlos con mis cochecillos Guisval de juguete.

Aunque han pasado más de treinta años y los vehículos y carreteras retratados hoy nos hacen sonreír, los consejos de Paco siguen tan vigentes como el primer día.

Pido a mis feligreses que los tengan en cuenta cada vez que se pongan al volante. Mientras tanto, feliz y fecundo viaje.



VÍDEO: PACO COSTAS.

Diamantes en la boca

Posted by : Le poinçonneur | 27 jul. 2009 | Published in

Hay personas que mejoran el mundo. Estoy convencida de que Frank McCourt fue una de ellas, no sólo por su conmovedora aportación literaria con Las cenizas de Ángela, sino por esas tres décadas de profesor de instituto en Nueva York en las que inoculó a sus alumnos el dulce veneno de la literatura. Frank McCourt fue siempre un escritor viejo porque decidió escribir una vez que se retiró de la enseñanza. Aquello que le impedía escribir (la docencia), solía decir él, fue lo que le hizo escritor. El recuerdo más emocionante que se le ha dedicado estos días ha sido la avalancha de testimonios de antiguos alumnos de la Stuyvesant High School. Ellos han contado en la prensa, en la radio, cómo cuando leyeron Las cenizas de Ángela en 1996 reconocieron muchas de las historias que el profesor McCourt les había contado en clase. Él les hablaba de su infancia miserable en Limerick, de su padre alcohólico, de una madre condenada a criar hijos que no podía alimentar; les hablaba de su hermano Malachy, al que quiso y protegió como sólo saben hacerlo algunos niños pobres con sus hermanos chicos; les confesaba que cuando el estómago le crujía de hambre deseaba estar preso, vivir encerrado en la cárcel donde había oído que se servían tres comidas al día. Para él la enseñanza de la literatura consistía en acercar al alumno su utilidad antigua: la narración de historias. "Contando mi infancia, les decía, distinguí lo significativo de mi insignificante vida". Sus compañeros de claustro le aconsejaban no ser tan confesional con los alumnos. Y él contestaba: "Es que mi vida me salvó la vida". Yo puedo comprender la fascinación de esos estudiantes; leí y conocí al profesor McCourt cuando vino a España a presentar Las cenizas de Ángela. Le acompañamos a la Facultad de Filosofía y Letras, donde presentaba el libro. El anfiteatro estaba casi vacío. Sentí un poco de vergüenza al comprobar que los profesores no habían sabido transmitir a los alumnos de literatura que merecía la pena escuchar a aquel hombre o los alumnos habían despreciado la convocatoria. Después de la charla, la editorial nos invitó a un rudo mesonazo en el que la voz de McCourt, suave y discreta como él, se perdía entre el griterío, las viandas que sobrevolaban nuestras cabezas y el humazo ambiental. Habiéndose criado en la miseria, McCourt era un hombre de una gran elegancia personal. Practicaba la ironía, era un virtuoso convirtiendo la tragedia en humor del absurdo. Su último libro recogía su experiencia como profesor sin ahorrarse algún capítulo penoso, como ése en que contaba su primer día, cuando vio cómo un alumno tiraba un sándwich al suelo y él, tan cerca aún de los años del hambre, se agachó, no para tirarlo a la papelera sino para comérselo. La última visión que tengo de él es fugaz. Un día después del 11 de septiembre, paseando por aquel Nueva York poblado de fantasmas, lo vimos salir de Central Park, absorto en la tragedia que acababa de suceder. La muerte ha agrandado su figura, no como escritor sino como ser humano, se han desempolvado sus años de docencia gracias a un buen número de estudiantes agradecidos que quieren rendir tributo a aquel hombre que les cantaba viejas canciones irlandesas para que le perdieran el miedo a la poesía. Sabemos de la importancia que tuvo su trabajo como maestro gracias a que, un día, ya retirado, se decidió a escribir lo que tantas veces había narrado a jóvenes proclives a distraerse. Él descubrió a Shakespeare de adolescente, en la biblioteca de un hospital en el que estaba curándose una tremenda infección provocada por la falta de higiene. Dice que leyó unos versos en voz alta y que sintió que la boca se le llenaba de diamantes. No abandonó jamás la idea de que la educación, el respeto y el humor pueden rescatarnos de una desgracia que parece inevitable. Y esa idea que marcó definitivamente todos sus pasos se me ha venido a la cabeza muchas veces estos últimos días: he pensado en lo que puede significar encontrarse con un McCourt para niños que crecen sin saber lo que es ni la educación ni el respeto ni el humor que nada tiene que ver con la mofa cruel. Un McCourt puede aparecer en tu vida en la figura de un maestro, de un padre, una madre o un hermano mayor; un McCourt es alguien que te enseña a protegerte de la crueldad ajena y a no ejercerla, a arrepentirte cuando haces daño, a no escudarte en la barbarie del grupo. ¡Cuántos McCourts necesita nuestro sistema educativo! En el colegio y dentro de casa. Si miramos el pasado sin teñirlo de sepia todos podemos recordar ese momento en que ejercimos la crueldad, en que fuimos mezquinos. La adolescencia ofrece un catálogo de recuerdos vergonzosos. Pero siempre hubo, al menos en mi caso, alguien que me enseñó a sentir dolor por el dolor ajeno o alegría por la alegría ajena. Cuántos McCourts nos hacen falta para guiar a tantas pandillas de salvajes a los que han abandonado a su suerte los padres o ese sistema educativo autocomplaciente que destina a los pobres a ser, además, brutos o brutales. Habrá que ponerle una vela a ese santo laico, San McCourt, pedirle que cambie la grosería que hoy ensucia tantas bocas por esas palabras que en la suya se convirtieron en diamantes.

Elvira Lindo, El País, ayer.

Dejà-vu

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zarzuela.

(De Zarzuela, nombre del real sitio donde por primera vez se representaron).

1. f. Obra dramática y musical en que alternativamente se declama y se canta.
2. f. Letra de la obra de esta clase.
3. f. Música de la misma obra.

Pues eso.

R. y S.*

Posted by : Le poinçonneur | 26 jul. 2009 | Published in


Ayer se casaron -entre sí- dos de mis más queridos amigos. Son gentes de ésas que parecen haber nacido para alegrar la vida al prójimo, tal es su virtud. Afables, cálidos, solícitos.

Buenos hasta el tuétano, cualidad tan valiosa como exótica en estos tiempos.

No soy mucho de este tipo de celebraciones, pero ayer disfruté. Me emocioné, me divertí, me bebí -como de costumbre- hasta el agua de los floreros y acabé dando cabezazos al son de En el amor todo es empezar, de mi imprescindible Carrà. Una velada deliciosa.

Inútil extenderme alabando a los contrayentes: por más que lo intentara, toda palabra es poca para homenajearles. De momento, tendrán que conformarse con estas líneas.

Sed felices. Guapos.

*Como además de cotilla, soy un morboso, al despedirme le pedí al novio que me retransmitiera la consumación del matrimonio vía SMS. Pero ca: ni un solo mensaje. Siempre ha sido, ay, un tímido.

Más efemérides

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Como siempre, a todos, a todas, gracias.

Climb dance*

Posted by : Le poinçonneur | 25 jul. 2009 | Published in

*Ari Vatanen subiendo el Pikes Peak. Film de Jean Louis Mourey.

Patrick y Jo

Posted by : Le poinçonneur | 24 jul. 2009 | Published in


generosidad.

(Del latín generosĭtas, -ātis).

1. f. Inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés.
2. f. Largueza, liberalidad.
3. f. p. us. Valor y esfuerzo en las empresas arduas.
4. f. p. us. Nobleza heredada de los mayores.

*Razón, aquí.

Tertulias

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Se interrogaba esta mañana Josep Cuní en su estupenda tertulia televisiva acerca de la oportunidad de las declaraciones que el portavoz adjunto del PSC en el Parlament, Joan Ferran, concede hoy a El Periódico. El socialista se queja del excesivo nacionalismo que, a su juicio, destilan los programas de TV-3 y Catalunya Ràdio, poniendo como ejemplo el hilarante y recurrente uso del eufemismo Estat espanyol en sustitución de España, vocablo tremebundo que algunos insisten en evitar, por razones si no declaradas, sí más que evidentes.

Al margen de lo atinado de algunas de las aseveraciones de Ferran, encuentro su tono, en general, algo exagerado, por no decir alarmista. Me desayunaba yo con mis disquisiciones al efecto cuando la abogada Gemma Calvet ha intervenido rauda para introducir un certero dedo en la llaga, ilustrando la jurista su argumentación con un ejemplo iridiscente: puede ser cierto que en Catalunya se hable poco de España, pero no lo es menos que, en el conjunto de España, existe aún menos conciencia de Estado español, quizá por la asunción de la inquietante pluralidad nacional que ello implica.

Reconociendo en nosotros, catalanets, lo que haya que reconocer, no hay nada más noble que dar la razón a quien, a todas luces, la tiene.

Le disciple du Gainsbarre, 04-12-2007.

Twist in my sobriety

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Tanita Tikaram, Warner Music.

Mirando al mar, soñé*

Posted by : Le poinçonneur | 23 jul. 2009 | Published in

*Terry Richardson en Brasil, en pleno proceso de elaboración del calendario Pirelli 2010. Foto: Público.

María Dolores

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Con el permiso que no tengo, voy a seguir expoliando al bueno de Luis Alegre ofreciendo esta entrevista que nuestra María Dolores -de No a todo y mía- le concedió hace un tiempo, también en El Reservado.

A disfrutarla.

Fluctuaciones

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-Supermercado de mi pueblo: 1,65 euros.
-Gasolinera de autopista: 4,35 euros.

Johnny Depp*

Posted by : Le poinçonneur | 22 jul. 2009 | Published in

*(Concentrado).

Juan Carlos, sucesor de Franco

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(Vergara, Público, hoy).

Elvira

Posted by : Le poinçonneur | 21 jul. 2009 | Published in

Siempre me ha encantado, en todos los sentidos. Su fusión de rigor y frivolidad es, de continuo, el candil que alumbra el sendero de este humilde cuadernillo.

Quién mejor que ella para lustrar estas páginas.

Y tú más*

Posted by : Le poinçonneur | 20 jul. 2009 | Published in


folclore.

(Del inglés folklore).

1. m. Conjunto de creencias, costumbres, artesanías, etc., tradicionales de un pueblo.
2. m. Ciencia que estudia estas materias.


*Razón aquí.

Show me the fucking money

Posted by : Le poinçonneur | | Published in


En tanto que zote, no estoy muy puesto en estos temas, pero, escuchando ciertos medios, acabo de enterarme de que con la nueva financiación autonómica voy a ser de un rico que te cagas -soy, ya saben, catalán-.

Es por ello que, en cuanto me llegue mi parte de mordida, pienso -amén de otras fruslerías- cambiarme el coche. Invito a mis lectores a que, puesto que van a ser esquilmados en mi beneficio, me sugieran marca -siempre de cien mil euros para arriba: el Estatut no repara en gastos-. Ya que les atraco, que menos que dejarles opinar.

Quedo afectísimo y atento a sus enunciados.

Tipologías femeninas

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Tímida.



Relajada.



Insinuante.



Explícita.



Inquieta.



Lina Morgan.



Tullida.



Freak.

Transparencia

Posted by : Le poinçonneur | 19 jul. 2009 | Published in

Siguiendo con la cosa fashion, el próximo fin de semana tengo una boda, para la que -la ocasión lo merece- estrenaré traje. Aunque de precio módico, como puede comprobarse, creo oportuno exponer aquí la factura correspondiente. Con la que está cayendo, mejor no dar pie a suspicacias.

Que luego hay mucho malpensado, y yo soy de los de ponerme la venda antes que la herida.

Suspensión independiente*

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*Muera el eje rígido.

Dandis

Posted by : Le poinçonneur | 18 jul. 2009 | Published in

Los que tenemos el carisma de una ameba, es lógico que nos busquemos unos cuantos referentes que nos sirvan de guía en este valle de lágrimas. Si encima de inútiles, somos aficionados a ciertas artes que requieren de ese carisma ausente, el drama se multiplica. Mas hacemos lo que podemos.

A mí mismo, simple y vacuo cual berberecho, me gusta vestir bien. Que habría que determinar lo que cada cual entiende por vestir bien: para mí, simplemente, la cosa consiste en ponerte lo que te da la gana, en función de un estilo propio. Vestirse, que no cubrirse: parece baladí, pero la diferencia es galáctica.

Como no tengo un duro, he de conformarme con mis camisetas y calcetines multicolores. Ocurre, además, que soy alérgico a planchar, lo que hace que, en mi vida diaria, haya desterrado las camisas, prenda que me subyuga y de la que llegué a acumular más de dos docenas simultáneamente. Hay que joderse que la vagancia gane a la bohemia, pero así son las cosas.

De vez en cuando, sin embargo, me gusta dar el golpe. En las bodas, por ejemplo. En la última, con mi veterano traje negro de raya diplomática, zapatos color miel y corbata verde césped, mi prima Mari me piropeó: ¡estiloso! Cuando me dijo que era el más elegante del evento casi me desmayo. Es lo que tiene la ausencia de autoestima, que con una tontería levitas.

¡Hola!, cada cierto tiempo, dedica unas líneas a tratar de dilucidar quién es, actualmente, el hombre mejor vestido del mundo. Sobre cuestión tan banal, existen diferentes teorías, mas hace un tiempo se aventuraron dos nombres, los de Rafael Medina, actual duque de Feria -el hijo de Nati Abascal, para los profanos- y Lapo Elkann, miembro de la familia Agnelli y patrón de la firma de moda Italia Independent, alfa y omega de todo lo in.

A Medina lo despacho pronto: siendo más joven que yo, se atavía como si tuviera 75 años -Arturo Fernández, a su lado, un hippy-.

El auténtico dandy arriesga, huyendo del conservadurismo. Es así desde la noche de los tiempos. Elkann -centrándome ya en mi candidato- combina los trajes que heredó de su abuelo -el gran Gianni- con unas deportivas azul turquesa y se queda más ancho que largo. Las gafas de sol, XXL. Sombreros, pulseras. Stravaganza en estado puro. Y arrestos, por qué no decirlo: ya daría yo un brazo por atreverme a hacer lo mismo. Atrás quedaron los accidentes con drogas y travestís: pleitesía ante Lapo.

Y es que en eso consiste el dandismo: en ser un excéntrico. Bien lo sabía el duque de Windsor cuando, en su exilio parisino, pedía gaseosa para acompañar los costosísimos vinos con que obsequiaban al exrey de Inglaterra. O el Avvocato, ya mentado, que lucía sus Rolex por encima del puño de la camisa. Del brazo de Grace Kelly, si era necesario.

Es por todo ello que bostezo cuando veo a Urdangarín y aplaudo si diviso a Marichalar, que, intrépido, casi nunca acierta, pero al menos tiene la valentía de intentarlo.

FOTO: HUBERTUS HOHENLOHE/ITALIA INDEPENDENT.

Me siento tan feliz

Posted by : Le poinçonneur | 17 jul. 2009 | Published in

Y es que ella, ay, me ama.

¿No es maravilloso?



Kiko Veneno, EMI-Hispavox.

In the ghetto

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

El Príncipe Gitano, Producciones A.R. Letra de Mac Davis.

*Versión trilingüe, aquí.

Analogías

Posted by : Le poinçonneur | 16 jul. 2009 | Published in

Hay que ver lo que esto me recuerda a esto otro.

Qué cosas.

Colosos

Posted by : Le poinçonneur | 15 jul. 2009 | Published in

Igual me estoy poniendo un poco pesado hoy con tanto post, pero ca: hay cosas que no pueden esperar. Lo que viene siendo un choque de trenes, no hay más que verlo.

K.M.

Posted by : Le poinçonneur | | Published in


Llevo siguiéndola desde que teníamos 19 -ella- y 12 -yo-. A cada año, yo me abotargo mientras ella parece rebobinarse. Cuántas querrían madurar con ese donaire -aprende, Ciccone-.

Millones nos entristecimos cuando le diagnosticaron el cáncer, aún más millones fuimos felices cuando lo superó. Desde entonces, está incluso más divina.

Hasta casi ha conseguido que me guste el osito de marras.

Ella es así

Posted by : Le poinçonneur | | Published in


vagancia.

(Del latín vacantĭa).

1. f. Acción de vagar (estar ocioso).

2. f. Pereza y falta de ganas de hacer algo.

Abrazos gratis*

Posted by : Le poinçonneur | | Published in



No hay nada que me guste más que abrazar, y que me abracen. Al parecer, no soy el único.

*Viendo este anuncio, se comprende por qué Winslet es una estrella y Pataky una estrellada. Qué mirada, Kate de mi corazón.

Creencias

Posted by : Le poinçonneur | 14 jul. 2009 | Published in

He pasado la tarde viendo Camino, de Javier Fesser. La compré el otro día en la FNAC.

Me ha conmovido, como me conmueven las historias francas, contadas desde el corazón. Habrá algunos que la tachen de alegato contra el Opus, incluso contra el catolicismo en su conjunto. Allá cada cual.

Para mí es la historia de un tránsito, de una pérdida. De unos personajes que se enfrentan a lo que les cae con las únicas herramientas que les han inculcado. Erróneas, probablemente, pero las suyas, al fin y al cabo.

Al margen de la protagonista -Nerea Camacho-, y de su madre ficticia -Carme Elias-, ambas sublimes, el personaje que más me ha impactado es el del padre, encarnado por Mariano Venancio, un actor a quien sólo conocía por su papel de superintendente Vicente en la desigual La gran aventura de Mortadelo y Filemón, también de Fesser.

Faltarían premios para darle a Venancio, menuda interpretación. Tan frágil y tan desamparado en ciertas circunstancias como todos los que carecemos de fe religiosa. Tu hija es tan buena que Dios te la quita porque en el cielo hace más falta que aquí. Toma ya.

Llevaba unos días queriendo tocar este tema de la fe, después de leer los espacios de algunos comentaristas -gracias, una vez más- de este humilde libelo. Yo, la verdad es que no creo en nada. Como al padre de Camino, a mí también se me ha muerto un ser querido en las narices sin siquiera darme tiempo a asimilarlo. Que también, por cierto, debía hacer más falta allí que aquí.

En casos como éstos, los creyentes tienen, al menos, algo a lo que agarrarse. Nosotros no. Y mira que nos gustaría, pero nada.

A mí, mi experiencia acabó de laminarme los últimos resquicios de religiosidad que me quedaban, herencia de mi abuela, la pobre, si ella supiera. De pequeño, se denonaba en enseñarme a presinarme -nunca aprendió a pronunciarlo-, pero yo, ni a la de tres, me hacía un lío con tanta cruz. Consiguió, no obstante, que creyera en el Dios cristiano, y así lo hice durante años. La primera vez que me la pelé creí que me iba derechito al infierno. Al día siguiente reincidí, de todos modos. Y varias veces.

Yo, en la vida diaria soy bastante apriorista. Apresurado, que diría mi mujer. Muchas veces hablo más de la cuenta. Quizá escribiendo haga lo mismo: las emociones me cortocircuitan lo demás. Es por ello que, posiblemente, quien es religioso podría darme miles de razones la mar de trabajadas en relación a la existencia de Dios. Sería incapaz no ya de creérmelas, sino siquiera de procesarlas.

Me cuesta, incluso, concebir que en los tiempos en que estamos, la religión siga existiendo, al menos en los países occidentales. Que no me puedo meter en la sesera que un niño se muera porque Dios lo quiere, ni que un avión se caiga por la misma razón. Aún más me enervan los muertos en nombre de la fe. Su mera existencia niega, a mis ojos, la de esos dioses cuya voluntad padecen.

Pero yo, ya lo digo, soy un obtuso. Que no tengo remedio, vaya.

Gentuza

Posted by : Le poinçonneur | 13 jul. 2009 | Published in


Nos hemos comprado un flamante todoterreno. En nuestra urbanización, si no tienes uno te ven como un chisgarabís. De todos modos, como siempre hemos sido unos extravagantes, lo usamos yendo a la montaña, al contrario que la mayor parte de nuestros convecinos, que apenas lo sacan para ir al centro comercial.

A mí, que me encantan los coches, me parece gilipollesco gastarse los euros en unos mastodontes que, fuera de su hábitat natural -el campo- tienen poco o ningún sentido. Gastan el doble, en las rotondas se balancean como caballitos de feria y necesitan plaza y media para poder aparcarse. Eso sí, dan un postín que te cagas, y posiblemente de ahí su popularización. Allá cada cual.

Nosotros, como digo, lo queremos para enfilar paisajes como el que arriba muestro, de ésos que te quitan el hipo antes de disparar la cámara.

Lamentablemente, ya hace años que es una falacia aquello de que donde te lleva un 4x4 no llega nadie. Ayer tuvimos que ir esquivando las bolsas de basura que algunos desalmados habían ido abandonando en la ruta que discurre entre los pantanos de Sau y Susqueda. Nuestras emociones ante lo evidente oscilaban entre la indignación y el pasmo. Porque pasma comprobar que alguien puede arruinar un entorno tan maravilloso e irse tranquilamente a su casa con la conciencia, al parecer, tranquila.

No quiero decir lo que les obligaría a hacer con su mierda, de estar en condiciones.

Mejor lo digo: comérsela.

25

Posted by : Le poinçonneur | 12 jul. 2009 | Published in

(Foto: Leila Méndez/El País).

Parece que fue ayer, pero ya ha pasado un cuarto de siglo desde que Martirio arrasó el panorama coplero español a base de arte, gracia y personalidad. Desde que desterró a la mayoría de folclóricas al Pleistoceno, desde que me sedujo con sus letras descharrantes y sus peinetas imposibles.

Desde que me perfuma con su voz a cada toque de play.

Maribel
, felicidades.

Del bancal al plato

Posted by : Le poinçonneur | | Published in


Durante las próximas semanas, el pa amb tomàquet nos sabrá a calor de hogar: nuestro bisoño huerto ya ha dado sus primeros frutos, para pasmo de escépticos y correveidiles.

Y no queda ahí la cosa: tenemos de cinco clases diferentes.

Y pimientos.

Y lechugas.

(Las acelgas fenecieron).

Sanidad

Posted by : Le poinçonneur | 11 jul. 2009 | Published in

El Roto, El País, hoy.

Premio Blog Dorado

Posted by : Le poinçonneur | 10 jul. 2009 | Published in


Quizá conocedor de que tengo alma de urraca y me pirro por lo brillante, el universal No a todo ha tenido a bien conceder a este panfleto -junto a ilustres como Vigilia pretium libertatis- el Premio Blog Dorado, galardón que, según me documento, cumplimenta la utilidad, beneficios y positivismo que los contenidos de un sitio ofrecen a sus seguidores y lectores.

No estoy muy puesto en estas cosas, pero, después de agradecer la mención -qué grande es que te aprecie un grande-, parece que debo extenderlo a quienes considere más ajustados a los valores reconocidos.

Que son:
  1. Capri c'est fini.
  2. Desconvencida.
  3. Letras desvestidas.
  4. Improntuario.
  5. Puedo saltar charcos.
Cualquiera de ellos lo merece mil veces más que yo.

Si alguno ya lo hubiera recibido con anterioridad, acéptelo igualmente, como la Hepburn con los óscares o Enrique Iglesias con los sujetadores: nunca sobran.

Feliz fin de semana.

Oceano

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Djavan, Sony Music.

FU

Posted by : Le poinçonneur | 9 jul. 2009 | Published in

Más visitas señeras. Hoy, la 1.430.

Que no decaiga.

¿Sueño europeo?

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Equívocos

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Ayer, salgo de un parking al volante de mi utilitario cuando, al detenerme en la acera a la espera de un hueco para incorporarme a la circulación, se aproxima por mi izquierda un vehículo pesado. Su conductor, mientras reduce ostensiblemente su ya escasa velocidad, me hace un gesto con la mano, invitándome a colocarme delante suyo. Con otro gesto, le doy las gracias y me uno prudentemente a la caravana de coches, ralentizada por un semáforo cercano.

Al cabo de un par de segundos, observo a mi mujer partirse de risa en el asiento de al lado.

-¿De qué te ríes?
-Pues de que te has colado a la brava, menos mal que el otro se paraba de todos modos, que si no, nos aplasta.
-Pero qué dices. ¿No has visto cómo me decía que pasara con la mano?
-Cariño, no te decía que pasaras. Se estaba sacando un moco.

Pues eso.

Insolidaridad conyugal

Posted by : Le poinçonneur | 7 jul. 2009 | Published in

Anuncios (2)

Posted by : Le poinçonneur | 6 jul. 2009 | Published in

Parece mentira, pero entre tanta baladronada, los titulares de los diarios dejan a veces espacio para la coherencia. Es así que hoy he leído en El Periódico unas declaraciones de Imanol Arias, el celebérrimo Antonio Alcántara de Cuéntame cómo pasó, en las que deja claro que, si TVE retira la publicidad de su programación, él deja la serie.

Y es que Arias, con buen criterio y mayor elegancia, aduce que sus elevados emolumentos poco tendrían que justificarse si, retirado el maná de los spots, el ente público se financiara exclusivamente a través de los Presupuestos Generales del Estado. No quiere que ninguna lengua de doble filo le acuse de esquilmarnos a cuenta de nuestros impuestos. Pues bravo por él.

Habrá que estar a la expectativa de los acontecimientos, pero, de momento, me ha gustado Arias. En un país en que las tetas -rebosantes, en este caso- no se sueltan ni con aceite hirviendo, sus palabras reconfortan.

Tomás

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

No me gustan especialmente las corridas de toros, así como creo claramente excesivo el calificativo fiesta nacional, de un simplismo absoluto. Sin pretenderlo, practico la equidistancia entre los forofos cornúpetas y los hooligans abolicionistas que se manifiestan en pelotas por las calles.

Reconozco, empero, que alguna de las contadas veces que me he asomado a la vera de mi padre a una retransmisión televisiva, he visto algún pase, algún movimiento, alguna escena que, aisladamente, me ha parecido de una belleza absoluta. En mi ignorancia, sin ser capaz de ir mucho más allá, llevo tiempo sintiendo una curiosidad in crescendo hacia la figura de José Tomás, calificado por algunos como el matador total.

A pesar de que sólo puedo hablar de oídas -Tomás no permite que se ofrezcan sus faenas por televisión, y yo, evidentemente, jamás pondré el pie en un coso-, algo ha de haber de extraordinario en un hombre que, con tres cornadas en el cuerpo, insiste en rematar una lidia para acabar saliendo entre ovaciones con el traje recubierto de sangre, propia y ajena.

Los entendidos cuentan y no acaban de su valor, de su autenticidad, de su apego al toreo como forma de vida y no de promoción. Las crudas imágenes de su actuación de ayer en Las Ventas consiguen repugnarme al tiempo que me fascinan.

Como reza el refranero, algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Le disciple du Gainsbarre, 16-06-2008.

Always open

Posted by : Le poinçonneur | 5 jul. 2009 | Published in

Bang Bang (My baby shot me down)

Posted by : Le poinçonneur | 3 jul. 2009 | Published in

Nancy Sinatra, Boots Enterprises.

Recuerdo de Paris*

Posted by : Le poinçonneur | 2 jul. 2009 | Published in

*(Sin acento).

Lo mejor de tu vida*

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Un comentario-afrenta de No a todo en el último post de este libelo me impele a poner las cosas en su sitio de una vez por todas. Abran paso al Más Grande, Éste Que Es El Padre De Nosotros Todos.




Julio Iglesias, Sony Music. Letra de Manuel Alejandro.

*Según las malas lenguas, el tema alberga un claro trasfondo autobiográfico dedicado a la filipina Isabel Preysler. No seré yo quien, imprudente, lo ponga en duda.

Palabra de Dios. Te rogamos, óyenos.

Historia de España (2)*

Posted by : Le poinçonneur | 1 jul. 2009 | Published in

*1492: Colón inicia la conquista de América.

Conveniencias

Posted by : Le poinçonneur | | Published in

Manel Fontdevila, Público, hoy.